jueves, 26 de marzo de 2015

El mundo después del cumpleaños (Lionel Shriver)

El mundo después del cumpleaños (Lionel Shriver)
Editorial Anagrama 
Colección compactos
704 páginas

El mundo después del cumpleaños no podía tener una portada más congruente. Una mujer que son dos, la ventana duplicada, jarrón del flores que caen y bosques de árboles que invitan. Lionel Shriver lo ha vuelto a hacer. Ha cogido un tema y la gubia, se ha dicho ¿infidelidad? os vais a enterar, tallando con la mediacaña. Después ha soltado la herramienta, ha mirado, evaluado el conjunto y sacado el taladro, de parte a parte, agujero. Mirilla donde tendremos para mirar. 

Irina es una ilustradora de cuentos infantiles que vive bien y acompañada de Lawrence, su pareja, estables durante nueve años y que hace cinco establecen una tradición, cenar con Jude y Ramsey
En realidad todo comienza el día del cumpleaños de este último, un profesional del snooker (variante del billar), día que cambia el mundo y días después del cumpleaños. Ramsey se ha divorciado, Lawrence anda de viaje por trabajo e Irina se verá en la tesitura de la cena anual. 
¿Y quedan?
Claro ¡qué pregunta!
Y hay comida, por supuesto, japonesa para más señas e incluso regresión adolescente en un ambiente distendido y copas de más, parece cantado pero no se precipiten. Shriver decide no escoger, parte la novela y toma los dos caminos para Irina ¿Qué pasó cuando se dejó llevar? ¿que sucedió al frenar los pies?. Blanco y negro, cara y cruz, fiel e infiel. Si alguna vez te preguntaste ¿que pasaría si...? es el momento de experimentarlo. 
"Pero, sea cual sea la dirección que tomemos, habrá altibajos, momentos buenos y reveses. Nos enfrentamos a un futuro en el que tendremos que hacer más de un ajuste, no a un rumbo perfecto en comparación con con el cual todos los demás son una porquería. [...] Cada futuro en conflicto tiene sus ventajas y desventajas, pero yo no quería contar un futuro malo y uno bueno. En los dos, todo sale...."
Declaré en su momento mi pretensión de continuar leyendo a Shriver. Me convence, me hace pensar, logra darla vueltas a los temas e incluso a las tortillas. Un planteamiento de fondo para armar la historia (y de paso cena y palomitas). Y no solo cuenta, diserta. Por eso creo que tardas en entrar en ellas, sus novelas. Si con Tenemos que hablar Kevin me llevó ciento cincuenta páginas, calculo que chispa más o menos lo mismo con esta, marca de la casa, ahora bien, El mundo después del cumpleaños me ha hecho dudar, de mi paciencia y de la autora, llegando a plantearme el abandono, motivada por el mosqueo, todo hay que decirlo.

De las dos tramas hay una en la que no comprendo a Irina, su motivación para actuar, además del dichoso snooker, juego de tocar las pelotas con el palo que meterías por___, a____, dudé, queridos, dudé porque no podía creer tanta explicación aburrida del tipo jugando, botellas y tragos, política en la mesa, pelea y reconciliación, rutinas que hastían ¿quería sacarme de mis casillas? No Shriver no..., tan precisa, tan directa pues sí, señores, sí, he concluido (dedo acusador): ¡lo ha hecho a posta!, quería resultar cansina y que aborreciera al personaje, a los personajes, a todos, un poco, bastante, estoy firmemente convencida. Mi interpretación diréis ¿de quién si no?

Shriver utiliza elementos comunes para las historias en paralelo y lo hace bien, superpone para que todo cuadre, desemboca donde debía. Irina y Lawrence, Irina y RamseyIrina es la mujer sentada mirando por la ventana. Pasaremos por los estadios de cualquier relación de pareja, hablará de sexo, porque eso puede ser lo fundamental, porque deseo, amor, beso, fantasía ocupan buena aparte del imaginario, porque centrarse en una cosa obvia otras, porque no siempre es posible tenerlo todo, porque no se puede estar al plato y a la tajá, en misa y repicando, porque:

"Nadie es perfecto 
HECHO CONOCIDO"

Porque esta novela me ha hecho sudar tinta pero hemos terminado en tablas. 
Porque seguiré leyendo a Shriver (y esta no es su mejor novela)

Recomendada exclusivamente a espíritus tenaces con sangre en las venas y ganas de discutir/debatir. 

martes, 24 de marzo de 2015

#38 Cajón desastre... Marilú dixit...


El otro día, que es ayer, me corté un dedo, nada, ya se sabe, una hoja traicionera, un rasguño muy burócrata. Entonces hoy, que no es mañana, cuando he abierto la pantalla -virtual debo añadir- he caído en la cuenta del tiempo que llevo contando, es decir, tres años. Ahora, que es justo este momento, me he decidido a escribir y no he tardado mucho en tomar conciencia del sueño y la grietita inoportuna que a cada tecla ha puesto un añadido la muy puñetera, así, de la forma más tonta, he vuelto a caer en la cuenta, porque el sueño me obnubila pero la herida despierta, de que soy una chica tradicional.

No me veréis en una plaza de toros, ni mucho menos practicando flamenco, como mucho sevillanas y como poco daré el cante, a partir de la segunda ya se me ha olvidado…, hasta ahí pienso bailar. Tampoco andaré entre grandes masas excepto casos de fuerza mayor, fanatismos con poca razón y amistades o cariños que matan. Por lo que desechamos toda festividad que implique a una sujeta de pequeño tamaño en un bochinche de grandes dimensiones, como digo, con reglas que confirman la excepción para poder salir por patas si la situación se complica y por supuesto vistiendo la más absoluta inadvertencia, las miradas cohíben y si me expongo a hablar públicamente es con un pasaba por aquí (lo de pensar que la gente está desnuda, que queréis que os diga, me descentra).


Tanta paradoja viene a explicar que hoy, que no fue ayer porque será mañana. Pues eso, el 25 de marzo, me confirman mis fuentes, San Google de Brin y Page (padres del buscador gigante) que Cuentalibros suma.

Entonces y solo entonces echo por tierra todas las condiciones que se desvían de la norma que me ajusta al estereotipo chica tradicional para admitir públicamente que sí, yeah, me encanta soplar velas. Me acoplo al canon y pongo la tarta.

En construcción 

Será de las fiestas más multitudinarias que organice, de eso estoy casi, por no decir completa, o mejor no aseguro nada porque claro…, nunca se sabe lo que está por venir ¡no me líes, musa! (cara angelical)

Esta casita que resplandece frente a ti ¡en tu ventana! está de cumpleblog, en la fragilidad de sus instantes y la indisciplina de sus tiempos. Lo sé, no tengo remedio. Intentando ser clara cristalina para que nadie se pierda y comprenda que ha sido un placer un año más con vosotros , algo desastrado porque no solo de blog vive la mujer, pero igualmente compartido. (Total: 3 si sumas los puntos para el sorteo de la bloggería)

Como la norma manda debo merci, mahalo, Köszi, Dank U, obrigado, thank you, mauruuru, grazie mille o muchas gracias, ya ni sé pero se entiende y si no os lo explico:

A quienes saltaron del plano virtual al real,
A quienes no hace falta que salten del plano porque están,
A quienes ocupan la detención de su ojo en una duración variable o invariable en alguno de los espacios que Cuentalibros ocupa.

¿Qué haría yo sin vosotros? 

En fin, para no ser pesada, a TODOS porque sabéis quienes sois aunque no pongamos caras, GRACIAS. Prometo compensar los atribulados momentos que os he procurado en este año siguiendo la tradición veré con qué cosa y en qué momento (y creo que eso lo pillamos bien ;)

En definitiva me apetecía dedicarle su minuto de gloria al hecho en sí de continuar existiendo, a la idea de que por mucho que corra, pare, calle o pierda, haya alguien del otro lado. 

Moláis mogollón

Marilú dixit

lunes, 23 de marzo de 2015

Un hijo (Alejandro Palomas)

Un hijo (Alejandro Palomas)
Editorial La galera
288 páginas

TODO EMPEZÓ por la primera página o no, no... ¡por la portada! repleta de fantasía ¡miento, miento! ¡fue el sello!: Un hijo, Alejandro Palomas, que sople el viento y me lleve, a la librería más cercana, tenemos nuevo título. Hablo en plural porque la cercanía del autor por las redes nos hace partícipes del proceso, del oficio, de las ilusiones y bueno, cuando ve luz y nace Un hijo no faltan felicitaciones. Después de Una madre ¿cómo tardar en saber qué obra le sucede?

Eso sí, quienes esperen una continuación se equivocan, cambia el registro para asumir una voz infantil, de ahí, entre otras razones, que se catalogue como literatura juvenil, así que tú, lector que aún portas a Peter Pan contigo, es novela para ti. Aunque si tuviera que hacer referencia cinematográfcia de la factoría del ratón a quien deberíamos citar es a Mary Poppins. 

EN EL PRINCIPIO DE TODAS LAS COSAS nos presenta una novela coral pero con un protagonista de excepción, Guille, un niño de voz creíble (decisivo para aceptar la historia). Un día de colegio la seño pregunta que desean ser de mayores (la preguntita de marras) y los alumnos allí congregados hacen sus aportaciones. Lo curioso es que tras desvelar profesiones de lo más variopintas sea la respuesta de Mary Poppins la que sorprenda, con ese primer enigma vamos alternando entre capítulos y conociendo a los adultos que rodean la vida de Guille. No quiero contar más, la sinopsis no lo hace, yo tampoco. 

"A lo mejor sí pero a lo mejor no" 
Palomas asume el cambio de registro con naturalidad, franqueza y valentía.  Soy de las que piensan que solo el adulto que observa es adulto que aprende, por mi pueden encuadrar la lectura en el estante que quieran. Por señalar diferencias, algo distinta en los arquetipos a los que me tiene acostumbrada y mucho más rebajado en ironía para exponer su otra gran baza: la ternura, sin olvidar la nota cómica y su sensibilidad a raudales.

Los mimbres de la novela están perfectamente ejecutados, genera dosis de intriga y disemina la información al ritmo que va marcando la historia. De frases sencillas y escenas visualessobre todo llegando al final. No olvidaré cuando Guille coloca sus manos debajo de las piernas sentado en un despacho o la otra mano, esa que toca el hombro cuando uno se siente vencido, ni la lavadora dando vueltas o la caja del altillo de lo que no logramos decir. Me llevo su mensaje de aceptación, su derroche de emociones y la naturalidad de quien se expone, aunque parezca débil, aunque nos sintamos frágiles. Guille es ejemplo, un amor, un personaje especial.  

Además esta novela se palpa en una edición muy bonita, con cambios en las fuentes, dibujos, letra grande, márgenes para dar espacio al blanco en el que nuestra mente dibuja. En definitiva, puedo decir que lo he disfrutado como se disfrutan estas cosas, como una enana
"Hay una gran diferencia entre querer ser como alguien y querer ser alguien, señor Antúnez, y creo que eso unido a su aislamiento del grupo y a su... hipersensibilidad, hace que merezca la pena a averiguar si hay algo que Guille esté intentando decirnos: de su mundo, de su temores... quién sabe. Quizá Mary Poppins no sea más que la punta del iceberg." 

"Y ya está"

Alejandro Palomas (Un hijo)

jueves, 19 de marzo de 2015

Una humilde propuesta (Jonathan Swift)

Una humilde propuesta (Jonathan Swift)
Editorial Traspiés
Colección Vagamundos
62 páginas

Ilustro un par de alternativas:

a) Ponerse al descubierto. A esta opción la llamamos riesgo y el que lo sigue, lo consigue. 

Los declarados partícipes desplacen el prólogo al epílogo (acomodese al final, después de conocer la propuesta de Swift y cierre el breve texto con esta razonable indicación). No se puede ir de intrépido y leer las palabras de su traductor, Federico Villalobos donde las cosas se ven venir y lo actuales spoilers (destripes de toda la vida) llover. 

Sea como fuere, el panorama planteado invita a la formalidad y la prudencia. Nos habla de la situación de Irlanda de 1729, aquejada por escasez, mendicidad y personas errabundas por un lado y opulentas por el otro. La asepsia delimita e introduce el conflicto por el que la propuesta adquiere valor. La cuantificación estadística desarraiga la humanidad de la fórmula y escribe en el cuaderno a medida.  

Un tono que se lee con agilidad e invita a la media sonrisa, la de saber que algo está tramando, el rictus pasa a mueca cuando desvela, al fin, la humilde propuesta. Esa por la que muchos, incluido el ilustrador, perciben crueldad. 

-Quiero advertir y advierto que las ilustraciones de Sergei Furst de este ejemplar son explicitas, sombrías y dirigidas a incomodar, aunque en mi caso no han supuesto inconveniente alguno, existen otras opciones editoriales. Fin de la advertencia-

Ir sin barreras, desconociendo todos los preliminares en los que radica la historia puede sumir al lector en la incertidumbre. Podías desconocer el sabor pero el olor ya lo venía diciendo.  

b) Poner las cartas sobre la mesa. Opción del lector sapiente. 

El conocimiento es poder, al menos eso dicen, y el prologo nos crea el hábitat para digerir lo que viene a continuación. Empezando por la que denomina primera "burbuja" financiera de la historia, la pesimista visión de Swift al respecto del ser humano y el término clave para abordar la lectura: parodia. Además de a Gulliver, Swift tuvo a bien dejarnos esta pieza donde el humor satírico da salida a la indignación (y con bastante mala leche, a decir verdad).

Una  humilde propuesta
con la que se pretende evitar que los
hijos de los pobres sean una carga
para sus padres o para el país, y
hacerlos útiles al público. 1729

Jonathan Swift 

lunes, 16 de marzo de 2015

El informe de Brodeck (Philippe Claudel)

El informe de Brodeck (Philippe Claudel)
Editorial Salamandra
288 páginas

Claudel inicia con esta dedicatoria: 
Para aquellos y aquellas
que creen no ser nada.
Para mi mujer y mi hija,
sin las que no sería gran cosa.

Y cita:
"No soy nada, lo sé;
pero completo mi nada
con un poco de todo.
"
Victor Hugo, El Rin
Claudel es un debilidad para mis sentidos. En contrapunto quizá no sea La nieta del señor Lihn uno de mis predilectos, no por ello menos disfrutado, líbreme de llevarles la contraria a los admiradores del título, pero en el caso tan válido y particular como el mío empecé por ahí, como empiezan estas cosas, sin darme cuenta, cerrando la historia como termina, en sorpresa, prometiéndome seguir, cómo no, leyendo, tomando Almas grises como siguiente etapa, despidiéndome inquieta por el contraste, la nueva escala, esa gama de colores que componen las obras de Claudel, entre blanco y negro, gris necesario. No pude parar, cuando alguien me dijo Aromas, inspiré. Cada incursión un acierto.

Por eso justifico y reservé, este, como el que me faltaba de Claudel, con la sobada excusa del trasfondo bélico, que si yo pienso en guerras mundiales me achanto y sigo caminando, detenciones las justas, las imprescindibles, las concretas, pero no vale decir no, a todo no. Pulsa sin tener visos y conmueve sin apenas nada. 

Ha pasado un año desde el final de la guerra cuando en una aldea indeterminada un hombre muere. Aquel que un día llegó como forastero, sin dar explicaciones, Der Anderer -el Otro, en Alemán-.  Este señor que nos parece el importante propulsa una agitación entre los lugareños y la decisión. Brodeck, que sabe escribir, será el encargado del informe. Deberá redactar un escrito explicando lo sucedido "para que quienes lo lean puedan comprender y perdonar". Poco más o menos, es la evidencia utilizada por el autor para embaucarnos.

La tarea del lector es querer saber qué sucedió con este desconocido y para ello acompañamos a Brodeck en sus recuerdos y conversaciones con los habitantes de la zona. La cuestión es que buscamos desbrozar el bosque, averiguar que sucede y debo advertir que este libro no es argumento.
 
Claudel es un prestidigitador. Sabe donde poner la atención en el momento justo, como hilvanar sin crear confusión y escribir para romper. El libro se caracteriza por su indeterminación, juega con los tiempos y la memoria colectiva. No da nombres, ni enarbola banderas pero evoca. Lo situamos tras la segunda guerra mundial en Centroeuropa, sabemos de que nos habla, es Historia.

En el discurrir de la novela terminas entrando como quien acude de visita a un cuento, sin atisbar la moraleja pero con la sensación de que algo aguarda, he aquí lo misterioso de la lectura, una alegoría donde los significados varían según quien observa, la historia se crea eligiendo donde sentirse persuadido. Podemos encuadrar la obra al completo o desfragmentar en piezas. Claudel es así, no da por hecho. Si tuviera que dar un titular diría que Claudel nos habla de como vivir con nosotros mismos, con los actos cometidos y las decisiones tomadas. Un planteamiento que resuelve de diferentes maneras, según un personaje u otro.

Prosa sencillamente preciosa, hermosas descripciones con desoladoras escenas, concordancia de la delicadeza con la barbarie y el dolor. El informe de Brodeck es una intensidad interrumpida por su ritmo sincopado cuyo desenlace titubea..., pero es Claudel y como somos memoria... 
"Brodeck.
Recuérdenlo, por favor.
Brodeck."

jueves, 12 de marzo de 2015

Intento de escapada (Miguel Ángel Hernández)

Intento de escapada (Miguel Ángel Hernández)
Editorial Anagrama
248 páginas


Decidí inmiscuirme en esta novela por una recomendación librera. Pregunté por otro título y el dependiente tras alguna sugerencia consiguió que saliera con más de cuatro ediciones básicas, palabra de compradora... está bien, lo mío tampoco fue un Intento de escapada.

Estamos ante una primera novela cuya publicación no terminaba de dar en la tecla de modo que su autor la presentó al Premio Herralde, no resultando premiada pero sí merecedora de una buena valoración, la puerta se abre para ser recibido en Anagrama

El asunto arranca con un prólogo (un ruido secreto) en el que su protagonista dice emplear la excusa de un viaje a París y la escritura de un libro sobre la ruptura del placer visual en el arte contemporáneo. Una exposición que le permitirá observar como la gente transita en torno a una caja, las cábalas que hacen sobre un vídeo, el olor hediondo que inflama el ambiente y una historia, la que solo él conoce, la historia de la caja. 

Marcos, estudiante de Bellas Artes, pierde parte de su ingenuidad ante obras que relegan la estética para hablar del significado, es decir, el mensaje, la denuncia y la expresión del artista. En una clase su profesora (Helena) les habla del gran Jacobo Montes, tipo enigmático y artista; y Marcos, subyugado por los dilemas morales y éticos de las representaciones de Montes se decide a saber más. La curiosidad no mata al gato, al menos eso lo sabemos de antemano, ya que será un tiempo después que Marcos contemple el fruto de su colaboración con Jacobo Montes en París. La caja. 

Dentro de las novelas que pretenden ser iniciáticas, por aquello de que el personaje deambula rasgando la candidez de cierto tramo de edad, es decir, con sus dosis de primeras experiencias sexuales, teorías sobre la vida y sus filosofías de la existencia. Retrata los años universitarios desde la visión de un chico bastante parado, de poco éxito y amigos, en su propio mundo pero abierto a que suceden cosas nuevas. Un Marcos bastante ingenuo avanza hacia la madurez y pese al matiz, no me parece un retrato excepcional del proceso. 

En mi opinión la novela destaca por un tema ya tratado en películas como Tesis, el papel de los espectadores ante lo desagradable y lo cruel, y del peligro por el afán de conmover. En la figura del Jacobo Montes el lector puede cebarse, ya que no empatizas con sus ideas, lejanas a la realidad. También se vislumbra en Helena y otros profesores aquello de que no es oro todo lo que reluce en el mundo académico. Excepto Marcos el resto de personajes transitan por la escena sin dejar huella, una metáfora más de la ingravidez de Omar, el inmigrante cuyo papel remarca la indiferencia. Un tema tangencial el de las migraciones que añade algo a la mezcla reflexiva.  

En definitiva Intento de escapada cuestiona cierto tipo de arte contemporáneo de forma amena y sin ínfulas, maridando intriga y reflexión. Novela con buen inicio, que a mitad ralentiza en meditaciones varias y que cierra explicándose, composición, prosa y hechuras dejan buen sabor de boca. Espero seguir los pasos del autor para ver como evolucionan sus letras. 

"Porque la mejor manera que encontré de dar cuenta de aquellos años y de aquel proceso de descreencia en el arte fue narrarlo todo como si fuese una novela. Por supuesto, iba  atener que inventar muchas cosas. Nombres, lugares, situaciones, personajes..., pero lo que me interesaba era transmitir una experiencia, y pensé que era necesario forzar la realidad para hacer que ésta no desapareciese del todo. A veces la mentira es más real que la verdad."
Miguel Ángel Hernández (Intento de escapada) 

lunes, 9 de marzo de 2015

El guardia, el poeta y el prisionero (Lee Jung-Myung)

El guardia, el poeta y el prisionero (Lee Jung-Myung)
Editorial Grijalbo
320 páginas

"Quizá la vida no tenga un sentido. En cambio la muerte requiere claridad, no para demostrar que se ha producido, sino por el bien de quienes sobreviven. Esta lección, que aprendí el invierno pasado, me convirtió en quien soy ahora. La guerra me había azotado como una tormenta de arena. De algún modo, a la vez que me gastaba, que me erosionaba, yo crecía poco a poco. Si bien uno se alegra de madurar, porque el cuerpo se fortalece y se acumula experiencia, para llegar hasta aquí yo perdí mucho. Ya no puedo volver a ser el de antes, cuando no era consciente de la crueldad del mundo, de la maldad que convive con nosotros ni de la fuerza que pueden llegar a tener las palabras escritas."
Un prisionero está dispuesto a relatarnos una historia, no trata de sí mismo aunque está involucrado, nos cuenta que tiene lugar en Japón, en la cárcel de Fukoaka en 1944, que los protagonistas serán dos, un preso y un guardia; un poeta y un censor, hace acopio de energías, escribe y deja constancia. 

Watanabe Yuichi se sobresalta en el amanecer con el sonido de una campana, uniformado acude a la llamada para pasar revista a los presos y descubre, con horror, que su compañero Sugiyama Dozan ha sido asesinado y expuesto a la vista de todos. Un crimen que le tocará investigar. Watanabe apenas cuenta con diecinueve años, un estudiante. En realidad le gustaría estar con su familia, lejos, pero un régimen superior determina su destino como el de tantos otros. 

En el otro lado, los reclusos y las distinciones por el origen, incluso por galerías, la que nos ocupa es la tercera y quienes preocupan son los coreanos. Japón está en guerra y en Corea algunos de sus enemigos. Intramuros de la penitenciaría, trapicheos, secretos, intentos de fuga y escondidos ante los bombardeos. 

Pero hablamos del guardia:

Sugiyama Dozan, la víctima, es el eje conductor utilizado para incluir diversas tramas. Un hombre que luchó sin saber porque lo hacía, sobrevivió para hacerse piedra y que de analfabeto pasa a lector y censor de la cárcel. Si algo nos gusta a quienes fisgamos entre páginas es descubrir el poder de las palabras, a veces sin conciencia, sin valorar su precio. Sugiyama es el guardia y falta el poeta. 

Yu Dong-Ju fue encarcelado por su poesía según los cargos de motivación sediciosa. La novela expone de forma amena y a buen ritmo las condiciones en prisión y en particular la censura, el substrato ideológico que llevó a cometer atrocidades y quema de numerosos textos. Se trata de una obra de ficción pero con sustento en la realidad, Yu Dong-Ju existió, leeremos sus poemas. 

"La primavera solo llega después de un frío brutal y unas tormentas de nieve feroces. Al igual que el arcoiris solo aparece después del aguacero, la belleza solo llega después de muchas penurias. Sin sufrimiento la belleza no significa nada." 

Una novela fascinante, reflejo de un momento histórico y ¿por qué no? viajero. Oriente no es China y Japón en exclusiva. Equilibrista del misterio pero también de la pausa, conjugando con acierto el ritmo para adentrarnos en horrores y encontrar belleza en lo inhóspito. La crueldad de los sucesos contrasta con la inclusión de poemas puros, accesibles, donde lectores, censores y personajes se detienen, preguntándose y turbados. 

Aquellos cuya fe se deposita en el poder de las palabras escritas, los que se conmueven por su alcance, esos, disfrutarán comprobando la trascendencia de la lectura en esta historia con añadido metaliterario.

Escrita con pulcritud y sutileza pero también como ejercicio de precisión, el autor encola sin dejar resquicios, con una estructura panorámica donde contemplar desde los primeros hasta los últimos y un vuelo de cometas, el que eleva la vista del libro y no duda en recomendarla.
"Un libro que echa raíces en el corazón no desaparece nunca"