jueves, 22 de enero de 2015

Cartas de amor (Dylan Thomas)

Cartas de amor (Dylan Thomas)
Editorial Siberia
179 páginas

Un manuscrito recorre la ciudad con el error característico, enviarla cuatro números menos de la dirección adecuada. He aquí, receptor y escribiente en la barra del bar Manolo preguntando con timidez si hubieran o hubiesen recibido una epístola de cierto tamaño. No pregunten cuál fue la expresión del camarero puesto que no lo vi de tal sonrojo en las mejillas. Una vez fuera: la consternación. Aquel sobre estaba rasgado, la carta con toda probabilidad leída. Cualquier parecido con la realidad es verdadero y es que husmear en cartas de amor ajenas es un influjo demasiado poderoso. 

Uno se pone la coraza todos los días pero el verdadero yo, el herido, sigue en el interior oculto a la mirada de los demás. Si me quito la armadura no dispares, querida mía. Ni siquiera con una sonrisa satisfecha o ensayada.

Con permiso de las destinatarias las cartas de amor de Dylan Thomas están publicadas. Prologa y traduce la obra Andrés Barba con una afirmación clarividente: tanto el dolor como el amor de los otros parece siempre más sencillo, tal vez sólo porque no estamos obligados a vivirlo. Aún partiendo de esta premisa, desde la barrera que impone el libro Dylan Thomas obliga a sentir con/por él. 

Misivas que llenan páginas haciendo que el sacrificio de un árbol valga la pena, este es un libro a guardar, en su talante posesivo e inseguro, por las caóticas formas y los trompicones que lo escriben. Un sinfín de te quiero a un elenco de queridas (o al menos admiradas) y al amor más grande, su esposa, Caitlin Macnamara. Hablamos de afectos pero sobre todo de la persona. 

Escríbeme pronto, lo antes que puedas, y dime que realmente sentías lo que me dijiste sobre aquello de que me querías. Si me dices que no me cortaré el cuello o me iré al cine. 

Dylan Thomas deja piel en cartas para expresarse a sí mismo y sus desencuentros, ya sea con los poetas que en el mundillo había o las borracheras que le mataban. A golpe de protestas, risas y desencantos consigue en breves líneas trazar imágenes de la tortura pero también momentos para tocar cielo. La personalidad del autor es tremenda y el despojo de pudores auténtico. Un torrente verbal admirable que perfila al genio que escribía. 

Incluye la edición notas informativas de cada destinataria y un recorrido conciso de los hitos de su vida. Vida que no termina de satisfacer porque una vez presentado necesitas más. Lo efectos perniciosos y adictivos de Dylan Thomas, Cupido o Siberia (la editorial, no este frío que acompaña)

Esta mañana, al leer las evasivas opiniones de Vicky sobre Dylan Thomas, el experimentalista, me he descubierto a mí mismo preguntándome quién era ese poeta de nombre tan triste y si tal vez tenía una existencia separada de la de su aún más triste persona que la noche anterior quedó reducido a una montañita de palabras en su cómica cobardía. ¿Acaso merece ese experimentalisrta una página completa de un periódico de tirada nacional cuando los tres macarras cerveceros que lo amilanaron apenas tienen de vida tres líneas en una carta? 

Dylan Thomas (Cartas de amor) 

lunes, 19 de enero de 2015

El nadador en el mar secreto (William Kotzwinkle)

El nadador en el mar secreto (William Kotzwinkle)
Navona editorial
Colección: Los ineludibles
96 páginas

W. Kotzwinkle se encerró en su estudio y al parecer, casi de un tirón, escribió esta escueta novela que se publicó como un relato. Una vez terminado lo envió a una revista obteniendo el reconocimiento de los lectores y poco después el National Magazine Award Fiction. La vida siguió su curso y  la novela fue materia de olvido. Como es de suponer no se trata de un punto final, estamos aquí por un motivo, rescatar de las estanterías a El nadador en el mar secreto y no hay mejor modo de hacerlo que hablando de literatura. 

Este momento muere y lo sigue otro momento que muere también. Voy de un momento al siguiente. 

Dos personajes en una novela de espías no conseguirán ponerse de acuerdo excepto para una historia, esta, la mano que describió esta disputa fue la de Ian McEwan en Sweet Tooth. Tras ello reflotaría El nadador en el mar secreto y Navona editorial lo traduciría en una colección: los ineludibles.  Un ejemplo más de que escribir/leer, de algún modo, salva.

No es frivolidad sentir aprecio por las cosas bien hechas, tapa dura, naranja y en tela, austera en su presencia y sin aviso de navegación -la sinopsis brilla por su ausencia- me gusta y me recuerda, cuando los anuncios los hacen de silencios y no te queda otra que dirigir la mirada. Extensivo a su interior, sobria y directa es la prosa que nos hace naufragar en el vaivén de esta lectura que por penosa no deja de ser espléndida, la desolación no opaca la sensación de algo similar a un deber cumplido cuando toca y hunde. 

Su personajes, Laski y Diane rompen aguas en la primera página para traer al mundo un bebé, finalmente alumbran una realidad. Como tendrá que hacerlo el lector que impactado, por la transparencia y la honestidad de lo descrito no cierra escotillas y boquea, sacando cabeza de un mar dolorido, trasvasando la tinta al recuerdo lector. 

W. Kotzwinkle se encerró a escribir lo sucedido, fresco, puede que aún aterido por el frío que debían tener fuera y que caló dentro.Tanto que según dice no ha sido capaz de releer su obra, argumenta que lo ocurrido se escribió en él. Es un libro triste, para que evitar informarlo y una vez acabado el tiempo dilata pero la última palabra es sugerencia: leerla. 

El corazón de Laski se convirtió en un océano de amor mientras lo invadían nueve meses de recuerdos y el bebé se volvió real de nuevo, tan real como la noche en que Laski había notado unos piececillos que daban patadas por dentro de Diane. Nuestro bebé, nuestro amiguito, está naciendo. 
Y esta, pensó Laski, es la razón de nuestro esfuerzo, que pueda venir el amor al mundo. 
(William Kotzwinlke, El nadador en el mar secreto)

jueves, 15 de enero de 2015

Listado para el sorteo del Reto escritoras únicas



Llegó enero y el final de nuestro reto de "Escritoras únicas". A lo largo de estos meses hemos tenido la oportunidad de ir conociendo a las autoras que formaban parte de nuestras listas, escritoras que no han dejado indiferente a nadie. Llega la hora de recapitular y hay un sorteo entre los que hayan cumplido el reto. Para ello, debéis repasar la lista y confirmar que están vuestras reseñas (pinchad aquí). Alguna puede que se nos haya escapado.


1 Lady Aliena: Páginas y secretos

2 Tizire: El lado frío de mi almohada

3 Ginger: El cofre de los libros 

4 Mariuca: Mis lecturas

5 Aglaia Callia: Entre letras: pluma y pergamino

6 Elena Mendez: Armada invencible

7-8 Manuela: Entre mis libros y yo

9 Margari: Mis lecturas y más cositas

10 Marisa G.:Books & Co.

11 Zazou: Bibliomanías y desvaríos

12-13 Dsdemona: El mundo de Dsdemona
               El malentendido (Irène Némirovsky)

14 Lourdes ILGR: El despertar de un libro

15 Rocío: Mis apuntes de lectura

16 Zamarat: A la deriva 

17 Anuca: Tejiendo ideas, cosiendo palabras

18-19 Taty: Taty y punto

20 Kabu leyendo: Leyendo es gerundio

21 Sara: Literariamente hablando

22 Tana: Con el gato en mi regazo


26 Margalida: Libros, exposiciones y excursiones 

27. Teresa: Leyendo en el bus

28. Anar Quía (Mis libros y otras historias)
Reseña: El baile Iréne Némirovsky 

29. Ale (Bibliobulimica,s blog) 

En el caso de los que hayan participado en el reto leyendo a una de las escritoras de la lista de Cuentalibros, optarán por el siguiente premio: 

Un cuarto propio (Virginia Woolf)
Editorial Lumen

Una rubia imponente (Dorothy Parker)
Nórdica libros

En el caso de que el ganador/a tenga alguno de los libros sorteados se dará opción a cambio por otro título. Muchísimas gracias por participar en el reto, hemos disfrutado mucho.

Volveremos en breve con el sorteo.

domingo, 11 de enero de 2015

Reto Serendipia recomienda 2015


Pues aquí estamos, comenzando año y estrenando retos. Este en concreto me gusta mucho, descubrir libros por recomendación ajena, a ser posible poco conocidos o quizá del que no supe nada por no ver una reseña, sea como fuere mi espíritu explorador me pide que me apunte y a eso vengo. 

La condición es leer y reseñar tres de las recomendaciones que se propongan. Mónica es la organizadora y como buena anfitriona nos hace un listado con todas las lecturas. Para saber más aquí las bases explicadas estupendamente. 

Los libros que voy a proponer son:

-El sueño de la aldea Ding de Yan Lianke (novela) El autor nos expone un hechos reales, una epidemia de SIDA en la China de los noventa pero lo hace como quien narra un cuento. Entre otras razones la censura no permite llamar a las cosas por su nombre. Es un libro delicado en sus formas, precioso y con mucho trasfondo, me pareció casi mágico. La reseña aquí

- El nadador en el mar secreto de William Kotzwinkle (novela breve) Un ejemplo más de que las lecturas de corto recorrido pueden estremecer. Una historia sobre un embarazo deseado, basado en una experiencia personal del autor. Intensa y hermosa. La reseña aquí.

- El paso de la hélice de Santiago Pajares (novela) Una novela con un toque de misterio, encontrar en el Valle de Arán a un escritor con seis dedos. Francamente agradable y bien ejecutada, me parece muy recomendable y poco difundida por las blogosfera pese a que podría gustar a muchos lectores.


Mis lecturas del reto las iré enlazando aquí: 
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 Muchas gracias a Mónica por animarse a organizar el reto de nuevo :)

lunes, 5 de enero de 2015

Queridos Reyes Blogueros:

 Puede que este pedido os llegue algo tarde, no ha sido hasta última hora que  he encontrado la disposición para sentarme a escribiros. La clave de una carta a sus majestades se concentra en una exposición convincente y fiable de buenas conductas, aquellas que durante el año  han tenido lugar, de tal modo que debería hablaros en términos de acciones, tal que así: vimos, leímos y vencimos.

También debería aprovechar el secreto de confesión para comentaros insignificantes malas prácticas: acumular libros, encapricharse de bodrios absolutos, mirar con ojitos envidiosos al blog vecino, porque  no hay envidia buena, señores… no si hablamos de lecturas. Por no olvidar exabruptos porque duele ¿verdad? querer un libro y ver su precio a veces.

En pecadillos sin importancia incluyo lo de abandonar una historia. Corazón en mano desembucho que con la edad (cof, cof) y los pendientes intento concienciarme sobre la inutilidad de persistir… ni aún así, todavía especulo sobre las andanzas de un poeta inconcluso o las horas de algún matrimonio. Miro las historias truncadas y me consuelo pensando que tengo un año por delante, repleto de días por leer.

Pero no daré más cera de la cuenta, si hay que hacer acto de constricción reconozco abrir los brazos a la indolencia. Causas de fuerza mayor y esfuerzos en tono menor me han instado a tomar la vida bloguera con calma, pese a ello ¡genio y figura! ¡que el haba le toque a otro y aúpa el roscón!

Dejaré a un lado promesas de mejoría y expondré propósitos de niña buena: reseñaré como una persona cuerda, honraré a las visitas comentando, no tomaré a Proust en vano, sacrificaré horas de sueño, no spoilearé, testificaré por las redes las salidas literarias, brindaré con café por las mañana, té por las tardes y por las noches ya se verá, reiré con los amigos blogueros, devolveré siempre los libros prestados, no discriminaré por lectura analógica o digital, ni robaré de estanterías ajenas (bueno, mejor no lo garantizo) pero sobre todo amaré al libro con todos sus complementos.

Con esperanza, fe y cara de no haber deshojado un libro, arrugado un lomo, ni destripado una historia solo hago una petición para sus majestades, otro año más, que estemos juntos y yo los lea.

Mis mejores deseos: lecturas sin fin.

Marilú Cuentalibros 


domingo, 28 de diciembre de 2014

Reto Escritoras Únicas: Josefina R. Aldecoa

Josefa Rodríguez Alvarez adopta el apellido de su marido Ignacio Aldecoa en 1969 con su fallecimiento, describe esta muerte como la gran tragedia de mi vida de ahí su decisión. Una autora incluida en la generación de los cincuenta, de niños de la guerra junto con Carmen Martín Gaite, Rafael Sánchez Ferlosio, Alfonso Sastre o Jesús Fernandez Santos. 

Pero todo empieza por nacer, un 8 de marzo de 1926 en León (La Robla), familia de maestros, su madre y abuela abogaban por la renovación de la educación en España participando en la Institución de la libre enseñanza. Lo cierto es que estudió Filosofía y Letras pero se doctora en pedagogía leyendo su tesis sobre la relación infantil con el arte. Firme defensora de que a los niños se les puede introducir en el mundo literario desde los tres, cuatro años, por ejemplo. 

Fue en esta etapa universitaria donde se une a los autores antes citados y encuentra al que sería su esposo con el que tuvo una hija. Además de considerar la educación como base del progreso hubo varios factores que la llevaron a fundar un colegio, El estilo. En 1959, al volver de Estados Unidos no encontraba para su hija, ni sus amigos tampoco, un centro educativo afín a su filosofía. Había visto escuelas en América e Inglaterra, estaba especializada en pedagogía, tenía una convicción de enseñanza krausista, en definitiva, se vio en la necesidad de fundar el suyo propio, un colegio que define como liberal, abierto y humanista y del que permanece al frente durante más de cuarenta años. 




"Quería algo muy humanista, dando mucha importancia a la literatura, las letras, el arte; un colegio que fuera muy refinado culturalmente, muy libre y que no se hablara de religión, cosas que entonces eran impensables en la mayor parte de los centros del país"
Además de esa actividad docente también fue traductora para Revista Española y como curiosidad, comentar que tradujo el primer cuento al español de Truman Capote. Respecto a su labor literaria publica su primer libro A ninguna parte en 1961, una colección de cuentos, género que cultivaría hasta que muere su marido y este hito marca su carrera. Estuvo retirada del mundo literario y se dedicó a la enseñanza en exclusiva hasta la publicación de una crítica a cuentos de Aldecoa. Habían pasado diez años. 

Una mujer vinculada estrechamente a Cantabria entre santuario y refugio creativo define Mazcuerras como su «lugar en el mundo» lugar donde fallece junto a su única hija y su yerno el 16 de marzo de 2011. En los últimos cinco años de su vida padeció un proceso degenerativo que la mantuvo apartada de la vida pública.

Su bibliografía se concentra a partir de los ochenta, destacan una serie de cuentos Los niños en guerra (1983) o el inicio de una trilogía con Historia de una maestra, obra de carácter autobiográfico que continua con Mujeres de negro (1994) y La fuerza del destino (1997). Muy familiar destaca un ensayo sobre su experiencia como abuela. Hermanas fue su última novela en 2008. En conjunto, es la sensibilidad femenina, la enseñanza, la memoria y la lectura sus pilares fundamentales. Añadir que En la distancia es un libro de memorias en el que plasmaba su infancia y toda época de la historia española que le tocó vivir. La autora consideraba que su misión era «rescatar los repliegues de la memoria».


Con esta autora concluyen las biografías del Reto escritoras únicas. Ha sido una experiencia estupenda. Os recordamos que debéis dejar enlace de cualquier reseña de alguna de las autoras para participar, ese era el único requisito. Publicaremos las listas para ver que estáis todos antes de proceder al sorteo.

Gracias a todos los que habéis participado reseñando alguna obra, comentando sus vidas, difundiendo entradas. También agradecer a Meg y Ana por compartir este reto y mantener las ganas. Y por supuesto a las autoras, por únicas, entregadas, intensas muchas y admirables todas. Cerrar con una maestra es recordar que siempre tendremos de quien aprender. Lo dicho: GRACIAS



martes, 23 de diciembre de 2014

Mujercitas (Louisa May Alcott)


Mujercitas (Louisa May Alcott)
Editorial Lumen
360 páginas


Detrás de cada palabra un significado ¡ojalá! detrás de cada palabra muchos sentidos, así mejor. Dice el diccionario Mujercita: mujer joven y me sonaba a diminutivo, la verdad, poca cosa hasta hace dos días, voz profunda, barba y cariño exclaman: ¡está hecha una mujercita! y asocié, carcajada grande y hoy sí, la repito para mis adentros y la susurro para mis afueras mujercita es una sonrisa y Mujercitas otra historia. ¡Feliz navidad!   

En este año, en este blog, por esta vida han pasado mujeres, las que escriben porque ayudan, las que leen porque comparten, las que oyen porque están y dos, quienes me regalaron esta novela. No encontré mejor cosa que releerlas, a todas, porque la quería, si, la edición de Lumen y lo deseaba, también, una historia antigua en una mente dispersa y supongo que el tiempo, que hace olvido, o quizá el tiempo que da memoria, me hizo pensar que en estas fechas tan señaladas compartiría el salón con las March. 

Y abriendo libro con el cuidado de las cosas valoradas encontré multitud de citas bajo firma, mujeres que referenciaban que si Jo tal, que si las hermanas cual y que si la señora March lo permite y tuviera a bien alguna quisiera ser una hija más. Yo, como tal, suscribo esta: Hay que leer Mujercitas al menos dos veces en la vida: de joven y de mayor. 

—Sin regalos, la Navidad no será lo mismo —refunfuñó Jo, tendida sobre la alfombra.
—¡Ser pobre es horrible!—suspiró Meg, contemplando su viejo vestido.
—No me parece justo que unas niñas tengan muchas cosas bonitas mientras otras no tenemos nada —añadió la pequeña Amy con aire ofendido.
—Tenemos a papá y a mamá, y además nos tenemos las unas a las otras —apuntó Beth tratando de animarlas desde su rincón. 

El argumento es de sobra conocido, abre la mañana en que Jo, Meg, Beth y Amy echan de menos a su padre, quieren hacer algo por su madre y es casi Navidad. Están condicionadas por las circunstancias, una precaria situación económica que Louisa May Alcott utiliza para dirigir la mirada del lector a los valores que estima oportunos. Esta obra se consideró revolucionaria por romper con las guías de la vida de las señoritas. Digo esto porque a lo largo de su lectura he rescatado varias veces esta idea. A su vez ha sido, como tantas otras, algo perjudicada por publicaciones deficientes o tintes algo más cursis de lo que ya podría ser, porque sí, dulce es y tierna también.

El carácter edificante, familiar y moralista está más que presente. Motivo principal por el que diría que hay que releerlo de adulta, mis recuerdos aunaban a cuatro chicas y sus aventuras cotidianas. Con especial empeño en  Jo  que se corta la melena, nace en noviembre, escribe cuentos y llega a pensar que mejor ser hombre para no tener que pasar por, y ser mujer pues; entonces, por aquel entonces, yo quisiera, pero ya hace tiempo que no quiero, dejar de decir, que pasados los años moralina, consejos sensatos y alocadas ideas son lejanas (bueno, estas últimas no tanto) y me digo cuando el año va a cerrar: una mirada atrás.

En esta relectura -y debo señalar que no recuerdo la versión primera puesto que esta es la íntegra- hay personajes que me han caído del todo mal y  me he sentido del todo bien. Cambiar de idea, lo mejor. No pediría ser una hija más, quiero:
ir de visita
una carrera con Jo y Laurie (el vecino)
leer con ellas
quitarle la pinza a Amy
no voy a decir lo que pienso hacer con la pinza
abrazar a Beth
mudarme a la biblioteca del señor  James Laurence
sentarme en el desván con Jo
y darle otro final 





Ahí es nada, ya sé, es verdad, el tiempo hace olvido, da memoria pero también nos cambia, como lo hacen estas Mujercitas, mutan las estaciones, llega Navidad. Invito a no ser los mismos pero guardar lo vivido. 

¡Feliz Navidad!