lunes, 20 de abril de 2015

El Hambre (Martín Caparrós)

El Hambre (Martín Caparrós) 
Editorial Anagrama
632 páginas

Dicen, poco más o menos, que la lectura perjudica seriamente la ignorancia, y yo, a veces, la verdad, no practico con el ejemplo, es decir, leo, procuro hacerlo, asomo a páginas y páginas pero también rehuyo, supongo que de la realidad, supongo que en un delirante intento de equilibrio mental. Leer perjudica seriamente la ignorancia pero también nos ayuda a ignorar, bajo cierto prisma, es un ejemplo más de mecanismo de evasión, al menos, según pretendas. 

También dicen que para viajar no hay mejor nave que un libro y entonces subo a cubierta y digo adiós con la manita a todos los que en puerto despiden. Bon voyage! Y por los mares del norte, porque los del sur ya están más citados, navegas por una u otra historia. Buscas, persigues, abres cofres, espejito, espejito, blablabla. En fin. 

Pero luego están los libros de pensar y aquí, amigos míos, no caben ignorancias. Aquí lo que toca es sacar la libreta y abrir la cabeza. El Hambre de entrada es de difícil catalogación, indefinido hasta en el "genero". Pragmatismo por delante, fue derivado a la sección ensayo en la librería donde lo encontré. En ese pasillito, que no es muy largo, leí su contraportada y sí, lo voy a hacer, os voy a poner el fragmento que cita:

«Si usted se toma el trabajo de leer este libro, si usted se entusiasma y lo lee en –digamos– ocho horas, en ese lapso se habrán muerto de hambre unas ocho mil personas: son muchas ocho mil personas. Si usted no se toma ese trabajo esas personas se habrán muerto igual, pero usted tendrá la suerte de no haberse enterado. O sea que, probablemente, usted prefiera no leer este libro. Quizás yo haría lo mismo. Es mejor, en general, no saber quiénes son, ni cómo ni por qué. (Pero usted sí leyó este breve párrafo en medio minuto; sepa que en ese tiempo sólo se murieron de hambre entre ocho y diez personas en el mundo –y respire aliviado).»
Y siendo retorcida, un pelín, pensaré que está aludiendo al sentir culposo o que al menos fue un golpe a las costillas, porque si de Adán venimos, de Eva somos o si el mono evolucionó lo suficiente para ser quien soy ahora, desde luego, si las barbas del vecino ves cortar, pon las tuyas que te vas a enterar. De alguna manera el otro debería importarme, el otro que está vete a saber donde, pasando vete a saber qué. 

Pues de eso va el libro, de disipar interrogantes, de poner cara a los otros para terminar viéndonos a nosotros mismos (sí, al final había espejo). 

Martín Caparrós, historiador, viaja por La India, Bangladesh, Niger, Kenia, Sudán, Madagascar, Argentina, Estados Unidos y aterriza en España. En todos estos lugares se hace preguntas y se las hace a otros, la tesis sobre la que escribe es el hambre. El objetivo, vamos a poner, que es buscar las causas, exponer el tinglado que mantiene el que mucha gente pase por esta situación, pero también ponerles rostro. En un encuentro con lectores el autor afirmaba: "No existe el hambre sino los hambrientos"

El Hambre de Martín Caparrós es una verdad incómoda, un  alegato a la conciencia, un compendio de información donde hablarnos de cuestiones puramente semánticas pero también de organismos, ONG´s, creencias que hacemos oficiales para vendarnos los ojos y un largo etc. que contrasta en preguntas hechas a "la tribu", la misma siempre en toda su extensión: ¿cómo carajo conseguimos vivir sabiendo que pasan estas cosas?

También habrá números porque: "son también, el mejor modo de enfriar las realidades: de volverlas abstractas"; oiremos la voz de los sin voz, las respuestas de qué les gustaría comer (cuando suena a mofa preguntar donde no existen opciones) y que la alimentación es cultural. Sí.  No es lo mismo el hambre en todas partes, de la obviedad a los ejemplos, conoceréis de todo tipo. Quizá, este salto, nos haga ver que no es cosa de pocos. 

La verdad, no lo sé. La verdad da rabia. La verdad da pena. La verdad que Martín Caparrós no lo utiliza y eso es lo mejor del libro, pese a la trampa, Martín Caparrós responde a los "lectores bienintencionados" para no abandonarnos a la intemperie pero sin medallas. La verdad es que la ignorancia no duele y el saber puede que sí. La verdad es que algún capítulo final no lo hubiese incluido, el autor se posiciona y me hace temer que la gente también lo haga respecto a la obra y no lo merece, es reflexiva, documentada, de primera mano y está bien escrita, porque en su humildad, resulta necesaria, porque con ella no vamos a paliar el hambre en el mundo pero seguro saldremos con un cuota menor de ignorancia. 

Con la certeza plena de cuestiones no dichas, una libreta de resultados me acompaña, las conversaciones dinamiza y el movimiento me hace andando. No quería dejar de recomendarla, como lo que es: un despertador a la razón, no al sentimentalismo y un fragmento.

"En este libro, en realidad, no pasa nada. O, mejor dicho: nada que no pase todo el tiempo. Lo más difícil de este libro es captar la cantidad, la escala: entender -entender en el sentido de hacer presente, entender como quien dice hacerse cargo- que cada historia le podría suceder -y, con sus variantes, les sucede- a miles y miles de personas. Pensar que la pequeña historia de Sadadi es la gran historia de cientos de millones de indios, por ejemplo.

Pero, también: ¿qué pasa cuando un individuo se vuelve parte de un concepto? Los que tienen hambre ¿qué pasa cuando deja de ser esa nenita adorable de sonrisa triste o es hijoputa que casi te roba el bolso o ese señor que trata de decirte algo en un idioma raro, y se vuelve una idea, una abstracción? ¿Facilita qué cosas, complica qué cosas?"
Martín Caparrós (El Hambre) 

Decir que llegué a este libro por el trío: @MientrasleoS @Bernie_gunther y @NavonaEditorial unos agitadores de la literatura.

jueves, 16 de abril de 2015

Elling. El baile de los pajaritos (Ingvar Ambjørnsen)

Elling. El baile de los pajaritos (Ingvar Ambjørnsen)
Nórdica Libros
256 páginas

¿Cómo? ¿que no conoces a Elling? ¿no te has metido en su cabeza para ver la vida con sus ojos? Pues muy mal lector, mal, porque Elling es un personaje inolvidable. Además está el título, que suena peregrino o a la que suena..., a acordeón, pero no cantes lector ¡NO! aunque desencaminado no vayas tampoco aceleres, ya sabemos lo que puede dar de sí una verbena en territorio español. Por otra parte, la portada, que ni pincho, ni corto nos presenta a Elling de camisa con dudoso gusto y gafas para el sol. ¿Un turista más? ¡Ni hablar! 

Te cuento que Elling entra en una institución psiquiátrica sabiendo el motivo: la peste pero ¿qué sabe esta gente sobre la peste? ¿sobre la verdadera peste?. Cuando despertó Elling estaba ahí, en La Reserva, descorriendo las cortinas una noche y sintiendo algo de miedo, sin contar con el percance en el lavabo. 

Lo cierto lector es que al principio él no lo pasa bien pero tú sí, porque tal y como analiza el mundo no puedes evitar sonreír. Tendrá mucho que contarte pero digamos que todo se reduce a: su nuevo compañero de cuarto, Kjell Bjarne, el viaje  a Benidorm con su madre y transcurrido un tiempo el cómo se adapta a sus circunstancias.

Y ahora sin paños calientes, esta novela me ha encantado "Nivel: quiero más". Por lo bien que se explica, las empanadas mentales que se monta, el toque mordaz y cínico que Elling pone a todo y sí, porque la vida, aunque nos parezca muy lógica posee en sus gestos cotidianos elementos de análisis y fricción. Toda una sorpresa debo añadir. Aunque no todo será buen rollo, el protagonista tiene un señor carácter, una madre fallecida, un ramalazo de salido y un trastorno no diagnosticado pero por encima de todas las cosas, del bien y del mal, inspira ternura. ¡Quieto parao! eliminad atisbo de ñoñería, sabed que será el azote de los consumidores, la voz de los que protestan, en definitiva, que de tonto, ni un pelo. 

Al parecer el señor Ambjørnsen venido de tierras noruegas es un autor reconocido con algunos premios en su haber, diecinueve novelas, tres libros de relatos, otros pocos para niños y de Elling hay ¡tres películas y obra de teatro por Europa! La pregunta es ¿dónde estuvo el señor de apellido impronunciable todo este tiempo?. 

Elling. El baile de los pajaritos forma parte de una tetralogía pero de momento Nórdica ha publicado solo dos, esta y Hermanos de sangre. No os voy a atar para que no salgáis huyendo por esta vil razón, confío en vuestra sensatez cuando digo que merece la pena conocer a Elling. No sé que nos depara, podría seguir buscando motivo, pero lo que sí puedo aseguraros es que no te quedas con cabos sin atar, sino con la sensación de haber hecho un amigo. Ese es uno de los valores que de forma comedida se nos transmite. Lectores, dejad de mirar y leed, porque no entiendo como Elling ha podido pasar sin pena ni gloria por este mundo lector. 

"Y cuando digo deleite, me refiero a deleite auténtico. Deleitarse es despertarse una gélida mañana de invierno, notar el frío de la habitación contra la cara, girarte hacia la pared y arroparte con el mejor edredón. Acurrucarte como un gato y emparejar las imágenes de los sueños con las imágenes del mundo real, una versión del mundo que todavía mantiene la suficiente distancia para inspirar tranquilidad. Levitar bajo el cálido edredón de plumas. Notar tu propio olor. ¡Eso sí es deleitarse! Y en ese momento parece mi madre, con la voz y las manos frías. Unas manos que el resto del día son cálidas y suaves, pero que ahora de pronto son heladas garras de un monstruo prehistórico. Y su voz, su voz tan querida, es un aullido del Cámbrico. En fin."

Ingvar Ambjørnsen (Elling. El baile de los pajaritos)

lunes, 13 de abril de 2015

Sorteo III Aniversario Cuentalibros

Después de haber prometido lo mínimo era cumplir la deuda. He decidido hacer un sorteo por los tres años de vida blogueriles que sumé hace poquito (aquí), tendrá como comienzo la fecha de hoy y finalizará el 30 de abril. Publicaré la lista de participantes en ese fin de semana y el 4 de mayo, si no hay inconvenientes anunciaré los ganadores, que no serán uno, ni dos, porque tampoco será uno, ni dos libros los que entran en juego, sino los siguientes: 

Un total de nueve libros y además:
El juego de mesa Literatour (con dos niveles, niños desde ocho años y adultos, en el que tendrás que responder preguntas sobre libros, escenificar novelas o cuentos y dibujar o imitar personajes)

Tenéis enlazado en cada título la web editorial para poder leer las sinopsis correspondientes. 


Habrá un total de 8 ganadores que elegirán por orden, con un añadido, el primero que gane según los designios de Random.org se llevará: El Literatour y 2 libros (en caso de que el agraciado odie con toda su alma los juegos de mesa, tendrá derecho a renuncia y pasará al siguiente interesado, -todos los problemas sean ese-), el resto de ganadores podrá escoger uno los siguientes títulos en juego. 

Será de carácter nacional (España) y para participar tendréis como requisito ser seguidores del blog, esto os dará un puntillo (dejando el link del perfil, por favor). Para sumar más puntuación, como suele ser habitual, tenéis la opción de difundir por las redes o anunciar en cualquier medio donde se produzca la comunicación humana y/o con seres de otro planeta (siempre y cuando sean lectores), dicha difusión debe ser acreditada con el debido enlace. No se aceptan sobornos pero sí peloteo. Con esto armamos la fiesta, muchas gracias por asistir y espero que os parezca interesante participar. Quedando las bases establecidas, agradecer a las editoriales colaboradoras su participación: Blackie books, Navona, Malpaso y La Galera. 




jueves, 9 de abril de 2015

Memorias de una suegra (George R. Sims)

Memorias de una suegra (George R. Sims) 
Editorial Siruela
228 páginas
Una mujer con cuatro hijas casadas y tres hijos también casados, una hija soltera que vive en casa y el menor de todos, un niño de once años encantador, listo y algo travieso, además de un esposo incapaz de matar una mosca, a menos que la mosca sea su esposa, y que durante los treinta y cinco años de nuestra vida marital me ha permitido no solo decir todas las cosas desagradables sino también hacerlas, mientras él se mantiene al margen, no puede evitar ofender de vez en cuando si es honesta y franca.
Jane Tressider es un ejemplar que a algunos sorprendería, una mujer de armas tomar que se escuda con papel y tinta para despachar con franqueza y sinceridad sus memorias. La cuestión, entre otras, es darse de lleno con un topicazo: ser suegra. Cargo, puesto y rol injuriado. Tratadas con mofa al menos durante un siglo Memorias de una suegra ha llegado al nuestro.

La obra fue publicada en 1881, la rescata Siruela y es traducida por Una madre, Un hijo, un traductor, Alejandro Palomas que a viva voz la recomienda.

En apenas dieciocho capítulos la suegra que nos ocupa desgrana algunos de los pasajes de su vida, desvelando aspectos de su juventud, episodios de la crianza y anécdotas de cuando los hijos dejan de ser criaturas y echan a volar fuera. Por lo general, cada capítulo se centra en alguno de los miembros de su extensísima familia e incluso al servicio de quien no es parentela. En el fragor y en contrapunto a la heroína, el señor John Tressider, en su mesura y maneras mansas -exasperan a la sufrida  esposa-. 

Escrita con viveza, ánimo esclarecedor y al amparo de expresar lo que piensa, las escenas que nuestra protagonista dibuja encuentran todos los matices de comedia. Audaz pero a veces desesperanzada, sinsabores y proezas cotidianas dan luz al lector. Sin duda, lo mejor de esta lectura es el tono entre airado y ansioso por lo que se va sucediendo. La retahíla y defensa que pretende efectuar contra un fantasma social creado, Jane Tressider no se siente mala, se siente sentida, se percibe indefensa, se levanta y pega su particular golpe en la mesa haciéndonos partícipes.  

Sin perder de vista el tiempo en que fue escrita, esta especie de diario nos refleja las costumbres y modos de vida sociales de la clase media alta y contemporánea de G. R. Sims. Irónica y afilada, su humor genera como mínimo simpatía. Una novela con la que esbozar alguna que otra sonrisa picaruela por los momentos y devenires de la sufrida suegra. Jane Tressider llega para quedarse, Jane Tressider es un personaje.

"Estas memorias han tenido el efecto de una bomba lanzadera en pleno corazón del círculo doméstico, y el marido de Maud ha llegado al extremo de declarar que va a escribir las memorias de un yerno y tomarse así su venganza.

Qué terrible es que una pequeña e íntegra verdad resulte tan intragable"
George R. Sims (Memorias de una suegra) 

lunes, 6 de abril de 2015

La isla del padre (Fernando Marías)


La isla del padre (Fernando Marías)
Editorial Seix Barral
280 páginas

Los recuerdos son como los libros. Solo importan los que permanecen. 


Escribo esta reseña con mis padres al lado, mi hermana al frente, yo en el portátil y el resto fluctuando. Escribo desde la casa donde pasé mis veranos de infancia, donde residían en el periodo estival mis abuelos, escribo dando la espalda al patio donde nos pelamos las rodillas unos cuantos, podría ser el lugar de donde venimos o quizá al que retornamos, a los bajos de una falda con una ermita en lo alto. El zig zag es el evento vital.  

Las casas son barcos y las novelas mares. 

Y escribo todo esto, aquí y ahora, porque fue donde leí este libro, también porque temí hacerlo, escribir y llorar, leer y llorar, leer y actuar. La isla del padre es una sucesión de letras, de historia, de recuerdos y de hechos. Es donde Fernando Marías nos habla de su padre, de su relación con él, también de cómo fallece y pese a ello, es un libro de vida, un libro que invita a ejercer de vivos.

La Historia Personal del cine de cada uno de nosotros es ajena a todo lo oficial y no atiende a razones sesudas;  se origina muchas veces por causa del puro azar. 

La isla del padre es la foto que hice al mío mientras miraba el periódico, es el nudo que se acopla en la garganta cuando recojo la maleta y vuelvo, es el temor soterrado de nuestra mortalidad. La isla esta, la del libro, es que mientras conoces al padre de Marías no puedes evitar pensar en los tuyos, en todos los que aparecen aquí y temes que dejen de practicar el presente. Aunque el manto lo borde fúnebre también son brillantes cuentas, los ratitos que almacenan, el entorno de la costumbre, los gustos que aprendes, y es que a (él) no le gusta la nata.

Fernando Marías escribe esta novela o esta biografía, o radiografía o momentos en un hatillo, una catarsis con lo vivido, a cuestas, en las rencillas, consigo mismo y la culpa que se libera. Toma una relación concreta, la suya con su padre, y azota la marea, tren de libertades, licencias para saltar. Y contando nos cuenta y nos transmite el mensaje, el consejo (que según dice no debería incluirse en la novela) aprovechar los tiempos.

No es el primero ni será el último que aborde este tema, entonces ¿por qué merece le pena leerlo? ¿por qué tomar este barco? He aquí la honestidad. Cómo exponer lo que nos aflige dejando el pudor en el petate. La isla del padre es valiente, sincero, franco. También es estilo, palabra, sencillas, combinadas, en cadena, reflexiones y recuerdos que (re)aprender. Sublime por el primer amor de un cinéfilo, el bang-bang de un pistolero, el padre idealizado, el niño que viste de pirata al marinero. El padre, que es su padre, es el padre nuestro. Es darse cuenta de que el patio de mi casa no es particular.

"porque una palabra crucial no pronunciada contiene todos los libros que aún no han sido escritos o la posibilidad de todos los libros que aún no han sido escritos. Y es ahí, entre todos los libros inexistentes, infinitos, inalcanzables, donde debo buscar los rastros de este para traerlo a la realidad. 

Tirar junto a mi padre muerto del  hilo invisible de una palabra jamás pronunciada: eso es este libro."

Fernando Marías (La isla del padre) 

jueves, 26 de marzo de 2015

El mundo después del cumpleaños (Lionel Shriver)

El mundo después del cumpleaños (Lionel Shriver)
Editorial Anagrama 
Colección compactos
704 páginas

El mundo después del cumpleaños no podía tener una portada más congruente. Una mujer que son dos, la ventana duplicada, jarrón del flores que caen y bosques de árboles que invitan. Lionel Shriver lo ha vuelto a hacer. Ha cogido un tema y la gubia, se ha dicho ¿infidelidad? os vais a enterar, tallando con la mediacaña. Después ha soltado la herramienta, ha mirado, evaluado el conjunto y sacado el taladro, de parte a parte, agujero. Mirilla donde tendremos para mirar. 

Irina es una ilustradora de cuentos infantiles que vive bien y acompañada de Lawrence, su pareja, estables durante nueve años y que hace cinco establecen una tradición, cenar con Jude y Ramsey
En realidad todo comienza el día del cumpleaños de este último, un profesional del snooker (variante del billar), día que cambia el mundo y días después del cumpleaños. Ramsey se ha divorciado, Lawrence anda de viaje por trabajo e Irina se verá en la tesitura de la cena anual. 
¿Y quedan?
Claro ¡qué pregunta!
Y hay comida, por supuesto, japonesa para más señas e incluso regresión adolescente en un ambiente distendido y copas de más, parece cantado pero no se precipiten. Shriver decide no escoger, parte la novela y toma los dos caminos para Irina ¿Qué pasó cuando se dejó llevar? ¿que sucedió al frenar los pies?. Blanco y negro, cara y cruz, fiel e infiel. Si alguna vez te preguntaste ¿que pasaría si...? es el momento de experimentarlo. 
"Pero, sea cual sea la dirección que tomemos, habrá altibajos, momentos buenos y reveses. Nos enfrentamos a un futuro en el que tendremos que hacer más de un ajuste, no a un rumbo perfecto en comparación con con el cual todos los demás son una porquería. [...] Cada futuro en conflicto tiene sus ventajas y desventajas, pero yo no quería contar un futuro malo y uno bueno. En los dos, todo sale...."
Declaré en su momento mi pretensión de continuar leyendo a Shriver. Me convence, me hace pensar, logra darla vueltas a los temas e incluso a las tortillas. Un planteamiento de fondo para armar la historia (y de paso cena y palomitas). Y no solo cuenta, diserta. Por eso creo que tardas en entrar en ellas, sus novelas. Si con Tenemos que hablar Kevin me llevó ciento cincuenta páginas, calculo que chispa más o menos lo mismo con esta, marca de la casa, ahora bien, El mundo después del cumpleaños me ha hecho dudar, de mi paciencia y de la autora, llegando a plantearme el abandono, motivada por el mosqueo, todo hay que decirlo.

De las dos tramas hay una en la que no comprendo a Irina, su motivación para actuar, además del dichoso snooker, juego de tocar las pelotas con el palo que meterías por___, a____, dudé, queridos, dudé porque no podía creer tanta explicación aburrida del tipo jugando, botellas y tragos, política en la mesa, pelea y reconciliación, rutinas que hastían ¿quería sacarme de mis casillas? No Shriver no..., tan precisa, tan directa pues sí, señores, sí, he concluido (dedo acusador): ¡lo ha hecho a posta!, quería resultar cansina y que aborreciera al personaje, a los personajes, a todos, un poco, bastante, estoy firmemente convencida. Mi interpretación diréis ¿de quién si no?

Shriver utiliza elementos comunes para las historias en paralelo y lo hace bien, superpone para que todo cuadre, desemboca donde debía. Irina y Lawrence, Irina y RamseyIrina es la mujer sentada mirando por la ventana. Pasaremos por los estadios de cualquier relación de pareja, hablará de sexo, porque eso puede ser lo fundamental, porque deseo, amor, beso, fantasía ocupan buena aparte del imaginario, porque centrarse en una cosa obvia otras, porque no siempre es posible tenerlo todo, porque no se puede estar al plato y a la tajá, en misa y repicando, porque:

"Nadie es perfecto 
HECHO CONOCIDO"

Porque esta novela me ha hecho sudar tinta pero hemos terminado en tablas. 
Porque seguiré leyendo a Shriver (y esta no es su mejor novela)

Recomendada exclusivamente a espíritus tenaces con sangre en las venas y ganas de discutir/debatir. 

martes, 24 de marzo de 2015

#38 Cajón desastre... Marilú dixit...


El otro día, que es ayer, me corté un dedo, nada, ya se sabe, una hoja traicionera, un rasguño muy burócrata. Entonces hoy, que no es mañana, cuando he abierto la pantalla -virtual debo añadir- he caído en la cuenta del tiempo que llevo contando, es decir, tres años. Ahora, que es justo este momento, me he decidido a escribir y no he tardado mucho en tomar conciencia del sueño y la grietita inoportuna que a cada tecla ha puesto un añadido la muy puñetera, así, de la forma más tonta, he vuelto a caer en la cuenta, porque el sueño me obnubila pero la herida despierta, de que soy una chica tradicional.

No me veréis en una plaza de toros, ni mucho menos practicando flamenco, como mucho sevillanas y como poco daré el cante, a partir de la segunda ya se me ha olvidado…, hasta ahí pienso bailar. Tampoco andaré entre grandes masas excepto casos de fuerza mayor, fanatismos con poca razón y amistades o cariños que matan. Por lo que desechamos toda festividad que implique a una sujeta de pequeño tamaño en un bochinche de grandes dimensiones, como digo, con reglas que confirman la excepción para poder salir por patas si la situación se complica y por supuesto vistiendo la más absoluta inadvertencia, las miradas cohíben y si me expongo a hablar públicamente es con un pasaba por aquí (lo de pensar que la gente está desnuda, que queréis que os diga, me descentra).


Tanta paradoja viene a explicar que hoy, que no fue ayer porque será mañana. Pues eso, el 25 de marzo, me confirman mis fuentes, San Google de Brin y Page (padres del buscador gigante) que Cuentalibros suma.

Entonces y solo entonces echo por tierra todas las condiciones que se desvían de la norma que me ajusta al estereotipo chica tradicional para admitir públicamente que sí, yeah, me encanta soplar velas. Me acoplo al canon y pongo la tarta.

En construcción 

Será de las fiestas más multitudinarias que organice, de eso estoy casi, por no decir completa, o mejor no aseguro nada porque claro…, nunca se sabe lo que está por venir ¡no me líes, musa! (cara angelical)

Esta casita que resplandece frente a ti ¡en tu ventana! está de cumpleblog, en la fragilidad de sus instantes y la indisciplina de sus tiempos. Lo sé, no tengo remedio. Intentando ser clara cristalina para que nadie se pierda y comprenda que ha sido un placer un año más con vosotros , algo desastrado porque no solo de blog vive la mujer, pero igualmente compartido. (Total: 3 si sumas los puntos para el sorteo de la bloggería)

Como la norma manda debo merci, mahalo, Köszi, Dank U, obrigado, thank you, mauruuru, grazie mille o muchas gracias, ya ni sé pero se entiende y si no os lo explico:

A quienes saltaron del plano virtual al real,
A quienes no hace falta que salten del plano porque están,
A quienes ocupan la detención de su ojo en una duración variable o invariable en alguno de los espacios que Cuentalibros ocupa.

¿Qué haría yo sin vosotros? 

En fin, para no ser pesada, a TODOS porque sabéis quienes sois aunque no pongamos caras, GRACIAS. Prometo compensar los atribulados momentos que os he procurado en este año siguiendo la tradición veré con qué cosa y en qué momento (y creo que eso lo pillamos bien ;)

En definitiva me apetecía dedicarle su minuto de gloria al hecho en sí de continuar existiendo, a la idea de que por mucho que corra, pare, calle o pierda, haya alguien del otro lado. 

Moláis mogollón

Marilú dixit