domingo, 14 de septiembre de 2014

#... Karmelo C. Iribarren escribe relatos en verso

EL INICIO

No soy nadie especial,
soy como tú,
como todos.

                  Mira,
podría ser tranquilamente ese
que acaba de cruzar
el semáforo
en rojo,
el que está entrando en el bar;
no te acuerdas,
pero me has pedido fuego esta tarde
y no tenía,
qué le vamos a hacer.

                               Bien,
ahora me tienes en tus manos;
llévame contigo a casa
o vuelve a dejarme en el stand, allá tú.

Pero recuerda,
éste podría ser el inicio
de una larguísima amistad.



Karmelo C. Iribarren escribe relatos en verso, menuda propuesta, lo mío no son las ventas... veamos, me gusta leer a Iribarren. En ocasiones en voz alta, levantar la vista, ver como acciona, sonreír o hacer de oyente. También antes de dormir. Sí, mejor. 

En las semanas de saturación, cuando las ordenadas líneas de la novela dicen poco porque un velociraptor se ha apropiado del altillo de mi persona, entonces recurro a él. 



Eso, un poeta, ya lo he dicho y entonces... la estampida pero no hay que correr, leer a Iribarren es andar por casa.

Karmelo, los lectores; los lectores, Karmelo. 

Cuando investigo sobre su vida me parece un tipo tan normal en la mejor acepción del término. A todo el mundo le gusta decir de donde viene, pues nació en San Sebastián (Guipuzcoa) a qué se dedica es de respuesta múltiple, desempeñó unos cuántos oficios (vendedor, albañil, encuestador, etc.) y veinte años estuvo de camarero, con inclinación al mundo de las copas, es lo que tienen los bares. En el apartado de formación marcamos la casilla autodidacta

De sus andanzas literarias cuenta que fue un lector voraz de novelitas de aventuras, además de novela negra, donde Raymond Chandler ocupa un lugar privilegiado. Como autores menciona a Fante, Bukowski, Carver, Shepard o Baroja y en verso, Dámaso Alonso, Ángel González, Roger Wolfe, Gil de Biedma, Espronceda, Rubén Darío, no sigo, porque son una pila. 


COSAS DE LA VIDA, COSAS DE LA LITERATURA

Es de Madrid (bueno,
se ríe, para ser más exactos,
de Alcorcón), da clases
de literatura en la universidad
y ha venido a San Sebastián
a pasar el puente. Dice
que le gusta mucho mi poesía.
Dice que me conoció por Internet.
Dice que también le gusta Roger Wolfe.
Luego se calla. Luego sólo me mira.
Yo sigo con los cafés del personal.
Ella sigue callada. Veo cómo
se apaga su sonrisa. En su rostro
una mezcla de tristeza y decepción.

Hombre casado, así consta, con una hija y de publicación tardía aunque no de vocación. El panorama no le parecía adecuado al tipo de poesía que oferta y por lo tanto no se arranca hasta pasados los treinta y cinco. Un tiempo de reserva y maduración que deja marca. Exponer su biografía atiende a descubrirlo en la lectura.


LA FÓRMULA

Hay que estar preparados para lo peor
y disfrutar de lo bueno. Esa es
la fórmula. Saber que nada es duradero;
que la palabra siempre es engañosa,
falsa, equívoca; que lo que hoy nos une
eternamente, mañana será polvo, odio quizás,
historia de la mala; que la vida se venga
en la felicidad. Saber que será así,
o podrá serlo. Y vivir como si el tiempo
nos debiese algo, como si fuese nuestro,
exigiéndole al contado lo que nos pertenece.

Comentan que se caracteriza por su antiretórica, no sigue los formalismos de métrica, rima, , etc. algunos lo incluyen dentro del realismo sucio, otros en la poesía de la experiencia e incluso bajo el epígrafe de realismo limpio por el minimalismo que le caracteriza. 

OJO AVIZOR

Ojo avizor,
poeta.
          No vayas a caer
en la vulgaridad
de escribir
un poema divertido;
esto es muy serio,
a este club solo acceden
las eminencias
en martiriología.

No vengas tú
a jodernos el invento
con la vida.




COMO EN LA VIDA

Todo puede suceder
en un poema:

lo cotidiano, sí,
pero también lo deslumbrante,
e incluso
ambas cosas
a la vez

-como en este, ahora
que empiezas a desnudarte...

Pues eso, tiene un marcado estilo personal, de fácil comprensión, sin palabrería rimbombante sus temáticas resultan actuales, algunos lo llaman épica cotidiana (qué bonito suena). Entre ellas está el amor, generalmente el de pasado un tiempo, con algún instante que pasa desapercibido, las noches, sexo, alcohol, anticlímax, humor y ternura, por encima de todas ellas creo que genera empatía, esa sensación añeja de ya lo he vivido y que como celebra una de sus recopilaciones, Seguro que esta historia te suena. 

Expuesta toda esta parafernalia, me gusta leerlo, aislarme en sus momentos, terminar con la sensación dispar, de la protesta, el hastío, volver a las ilusiones, tocando narices y percibiendo un leve roce en la nuca.

OCTUBRE

Los días pasan
-como el cartero frente a mi buzón-
de largo
            y se inmolan
allí
    sobre el mar
con mucho aparato de color
en un último intento
de resultar
interesantes.

EL FRÍO

ALLÍ,
donde termina tu mirada,
empieza
el frío.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Mujeres sin pareja (George Gissing)

Mujeres sin pareja (George Gissing)
Alba editorial
558 páginas

Corría el año 1872 cuando la señora Madden había cumplido su misión en este maravilloso mundo, dar a luz a sus seis hijas. Esto pertenece a la segunda página del libro, el cabeza de familia conversa con una de sus criaturas, inquieto por la mayor de la preocupaciones, que todas ellas, nunca, jamás, tengan que pensar en dinero. El hombre, es decir, un varón, proveerá aunque finalmente será el destino quien disponga.  

En el polo contrario aparece en escena Rhoda Nunn, amiga de la familia y defensora de las Mujeres sin pareja, expresión referida a toda fémina desdichada por no tener quien la despose y cuya vida, aquí lo aberrante para Rhoda, languidezca sin oficio, ni beneficio. Esta dama junto a la menor de las Madden, Mónica, serán quienes sustenten el peso argumental de la novela. El principal asunto, la mujer, en detrimento el matrimonio y no tan cercano, el amor. 

George Gissing pone en boca de sus personajes diversas opiniones en torno a la cuestión de la autonomía femenina en aquel siglo. Muchos de estos asuntos aparentemente superados en nuestros días. No podemos obviar que Mujeres sin pareja fue escrito en 1893, lo cual sorprende al exponer la libre unión, el divorcio o las relaciones extramaritales. 

Las barreras de género baten tipo far west. Una concepción sobre la mujer que en el fuero interno, en la vida ordinaria, en las noticias de las tres, nunca resultan un acto sencillo. Ofreciendo con todo ello posiciones extremas, sacrificios que nos pueden parecer excesivos y ejemplos en papel de otros tantos que se padecieron en carnes. Me pregunto ahora desde donde escribía George Gissing, cual era su posición real, como autor, hombre y mente abierta. Enarbolando a Rhoda Nunn en ejemplo pero también asintiendo en la renuncia o el conformismo, cada cual juzgue. 

Mis protestas al respecto se sitúan en el tramo final de la novela donde percibí un salto informativo, chanchullo literario que no me terminó de casar con la fluidez del resto de la trama. No es obstáculo sino un punto de sinceridad. 

Mujeres sin pareja es una historia que merece descubrirse no solo por los temas que trata sino por su regusto clásico, con una prosa desprovista de barroquismos y no por ello superficial, junto a sus personajes, transformados en anhelos. Con párrafos que sacuden algún ideario. Los giros en la trama no llevan al pasmo pero sí a la adherencia, sobre todo nos seduce durante esas páginas una atmósfera de té y charla donde lo obvio nunca es dicho y el subterfugio humea por encima de la taza. 

"La naturaleza de esa chica estaba corrompida por el sentimentalismo, como la de todas aquellas mujeres lo suficientemente inteligentes para leer lo que se conoce como "buena ficción", pero que por otra parte no son lo suficientemente inteligentes para ver los vicios que encierra. Amor... amor... amor: una enfermiza repetición de la vulgaridad. ¿Hay algo más vulgar que el ideal de los novelistas? No reflejan el mundo real, ¿cuántos hombres y mujeres se enamoran? Estoy segura que de que ni si quiera uno entre diez mil. Ni en un solo matrimonio entre diez mil han sentido el uno por el otro lo que dos o tres parejas sienten en una novela. Por supuesto que existe el instinto sexual, pero eso es otra cosa de la que los novelistas no se atreven a hablar. Las miserables criaturas no se atreven a mencionar esa gran verdad."
George Gissing (Mujeres sin pareja)

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Las uvas de la ira (John Steinbeck)

Las uvas de la ira (John Steinbeck)
Editorial Tusquets 
560 páginas

Lector, esta no es una reseña objetiva y sesuda de Las uvas de la ira, más bien una sesión terapéutica donde se produce el aberrante uso de la expresión emocional, blogger nos pille confesados, empecemos por el principio y esto es... 
Exponiendo mis dificultades  para reseñar ciertas obras. Por ofrecer un selecto aperitivo, me refrenan los clásicos, las lecturas donde siento que hay múltiples lecturas y el pudor de que alguien asome por la pantalla y me vea del otro lado. Una es así, cosas que pasan. 

Entrando en materia tangible Las uvas de la ira trata sobre una familia campesina, los Joad, que se ven perjudicados por la gran depresión que afectó a Estados Unidos en los años treinta. El sistema bancario absorbe granjas, los tractores sustituyen mano de obra y los caminos se inundan de personas en busca de la tierra prometida, parece ser California el lugar indicado. 

La estructura alterna capítulos donde seguir el peregrinaje de esta familia con otros donde Steinbeck narra la situación del país en general. Descubrimos números en este éxodo, el abaratamiento de la mano de obra, la vida en los campamentos y la progresiva escasez hasta la más absoluta pobreza. 

Llegado a este punto me planteo todas las cuestiones técnicas, esos diálogos que reflejan con fidelidad el habla y en los que tanto empeño puso su autor, el magnifico retrato de las escenas, memorables muchas de ellas, los imborrables personajes, la introducción de aspectos simbólicos en la lectura, etc. etc. etc. pero no soy una experta, me planto en la retórica e invito a indagar a quien le plazca saber más. Es una novela magnífica que recomiendo. 

¿Te ha gustado? me preguntan y yo respondo: Me ha sumido en la miseria. 

Y no hay manera de disolver esta pegajosa masa cerebral, ni de salir de un bucle interpretativo o dar con las palabras ciertas. Me dedico a rumiar qué cosas nos dice Steinbeck, cuántos momentos nos regala y qué significado tienen elementos como que la Madre, sea Madre y no le ponga nombre alguno. Este es el primer estado en el que podría indagar. 

En el terreno social se pueden establecer paralelismos entre lo que nos cuenta el autor y la vida hoy, este tipo de reflexiones atenazan, por ser contrarias a lo esperado en eso que llaman progreso. Me río yo de los policromados seres que pululan por el líquido elemento. No quiero hablar de esto. 

Y la siempre resbaladiza esfera personal donde se conjuga dos elementos, lugares y familia. Hablemos de amor, lazo de unión que nos identifica, protege y ofrece un cálido respaldo. No es baladí establecer relaciones con los lugares que habitamos. 

Hace tiempo en una tarjeta navideña cyon toda la congoja y el ñoñerismo que a veces me embarga (en esas fechas tan señaladas una se permite semejantes lujos) escribía algo así como: porque siempre haya un lugar donde regresar. Me refería a casa, al espacio. Como la vida da muchas vueltas, no hace mucho percibí mi error. El lugar que refería no expresaba capacidad, volumen o dimensiones físicas, sino afectos. Hogar es donde se instalan las personas a las que queremos y llegando al extremo de la disertación (y la cúspide de mi sensiblera apología) el amor no se practica solo con quienes comparten vínculos sanguíneos, es universal

Esta novela puede producir rabia (claro, ya lo venía diciendo el título), impotencia, indefensión y una retahíla de sensaciones pero como abogo por el optimismo, aferro la lectura que más me conviene. Entiendo que Steinbeck puso las cosas muy negras pero también dejó una siembra para quienes estuviesen prestos a recogerla. Es mi opinión personal, cómo no y con ella autodestruyo ciertos temores y animo a descubrirla. Ese era el objetivo ya de paso.

martes, 9 de septiembre de 2014

Galveston (Nic Pizzolatto)

Galveston (Nic Pizzolatto)
Editorial Salamandra black
288 páginas

"Pensé que no se sobreviven a ciertas cosas, aunque no te maten"


Un hombre sabe que va a morir, carne de diagnóstico médico, así nos lo cuenta en la primera página. Su jefe le envía para ajustar cuentas con un par, el asunto se tuerce y termina escapando. No lo hace solo. Una chica de dieciocho años sube a su ranchera F-150 del 84, despierta su libido pero sobre todo un instinto, el de protección. Por una vez Roy Cady, gángster de segunda, intimidador profesional intenta enderezar las cosas sabiendo de antemano que tiene las de perder. 


Galveston es una novela negra pausada y bastante sensorial. Nic Pìzzolatto nos presenta una historia que pasa a segundo término y nos arroja a sus atmósferas. Carreteras interestatales, moteles y recuerdos, todos vívidos, retratados con gran destreza, fabuloso punto a favor. Utiliza dos tiempos, el hoy y el hace veinte años, con lo cual sabemos de antemano que algo sucedió en esta travesía y para llegar a descubrirlo tendremos que detenernos en lo que atufa a fracaso. 

La narración en primera persona manifiesta al hombre y eje central de la historia. Un tipo que se siente viejo, timorato en algún punto, reflexivo en sus teorías sobre la vida y pesaroso a espuertas. Un retrato desapasionado y lóbrego. Bajo su aparente calma palpita un ser tan vivo como cualquiera, tan cansado como para darse por vencido y tan al límite que solo el uso de la fuerza puede servir de escapatoria. Un tipo de violencia justificada como si tal cosa fuese posible. 

"Leí a un escritor decir que las historias nos salvaban, pero evidentemente eso es una gilipollez. No nos salvan"

Las pegas a señalar son lo bestial en contrapartida con la dulcificación en su desenlace, la mirada reiterativa al culo de Rocky, el extravío de la historia, el asociar su promoción a una serie actual (True detective) cuando lleva escrita algún tiempo. Sí. Es una novela negra con unas descripciones brutales, diálogos creíbles y personajes bien trazados donde la esperanza alberga pero la vida mata, por eso me ha gustado. 

“Un día naces y cuarenta años después sales renqueante de un bar, perplejo por todos tus achaques. Nadie te conoce. Conduces por oscuras carreteras y te inventas un destino porque la clave es seguir moviéndose. Así que enfilas hacia el último asidero que te queda por perder, sin tener ni idea de qué vas a hacer con él” 
Nic Pizzolato (Galveston)

domingo, 7 de septiembre de 2014

#36 Cajón desastre... hito...


Ha sucedido. Me lo venías diciendo, la recomendación era sincera pero ya me conoces, tozuda hasta para el avance. Se terminaron las luchas a brazos partidos. El tiempo ahora rueda. ¡Lo compré! Esta semana mismo, los niños del barrio gritaron eso de: ¡Que le das a la SEÑORA! y sentí ganas, sí, de darles a ellos, no precisamente caramelos, mejor manzanas, saciantes, nutritivas y envene... ¡no saben lo que hacen! eso es lo que me digo pero con el carnicero cero clemencia, que la réplica de ¿algo más, SEÑORA? me tiene hasta las hamburguesas, las que llevan todos esos conservantes, colorantes ¿has visto que ahora están de oferta las de espinacas? no me enredo, al entrar al portal me llevé una grata sorpresa ¡había llegado el catálogo de Ikea! ays, pequeñas cosas que te hacen la vida más fácil, no es el eslogan, me refiero a mirar las paginitas e imaginarte escenas, que siiii... que no todo el mundo se monta mis películas. Por cierto, menos mal que va pasando el verano que entre la cartelera y mi coctelera este año menudo cacao, debería ponerlo en la lista, chocolate a la taza ¡castañas ya mismo! A todo esto que cuando subí, catálogo en mano y rodada primera se planta mi hermana delante y me dice que si vamos a ver la peli de Mononoke, al parecer hay un pase en el cine a tan solo 3.50, esto es para celebrarlo, digo el precio no la propuesta porque me quedé dudando al menos ocho segundos, el tiempo justo para que una gota de anime puro se posara en mi frente -¿Mono qué? 

Mononoke, el Japón medieval, la lucha entre los guardianes sobrenaturales de un bosque y los humanos que, cómo no, necesitan sus recursos... y yo un trago, me dije y lo hice. Tomé la jarra Brita y un vaso, de agua, fría ¡menos mal que me decidí a comprarla! la de garrafas al peso que me he ahorrado pero por eso te digo ¿por qué he esperado tanto? bien... bueno, supongo que me sigue haciendo ilusión abrir la puerta al promotor de adsl que tan espléndido, educado y atento me pregunta: ¿Está tu madre? y yo, en señal de solidaridad y pleitesía le digo: No, ha salido, mientras una aureola nimba mi cabezita con más de treinta. ¡Tiene su punto!...la anécdota, ya sé, yaaaaaaa, que se acabó el jueguecito de pasar por una chavala, oye, pero no reniegues, hace gracia, te estoy viendo y me río. Menos Nuria, todavía no me ha perdonado que el técnico del frigorífico dijera que le había abierto su hija. Es que fue muy bestia, el señor precisaba lentillas, a fin de cuentas no nos llevamos tanto. Y ahí mismo, en el frigorífico, puse las cosas, incluida agua de coco, si dices que está bueno habrá que probarlo y tras situar cada producto en su respectivo lugar me quedé contemplando. El carro. Pues no parece ni de mayor, casi es como una mochila de ruedas, no, por supuesto que no escogí el de cuadros ¡que tengo carro! me ha costado pero me rindo al hito y abajo el mito. Se va estupendamente, me pregunto a qué tanta resistencia, que si lo llego a saber lo compro antes... en fin, que si no fuera por estos ratos...


Dedicado a Lupi, sus sabios consejos y mis tropecientas neuras

jueves, 4 de septiembre de 2014

Un hombre al margen (Alexandre Postel)


Un hombre al margen (Alexandre Postel)
Editorial Nórdica
224 páginas

Estar al margen puede ser una decisión voluntaria o una retirada forzosa. 

En el primer caso imaginemos al personaje que no quiere saber nada del mundo. Un tipo que vive en una sociedad por la que siente un completo desinterés. Se llama Damien North, trabaja de profesor en una universidad, viudo. En la vorágine de una abulia absoluta se dedica a sobrevivir los días, la pérdida de su mujer parece el detonante... El tío va a su bola. 
Desde el mayor de los respetos diríamos: allá él pero voy a ponerme en lo peor de los mismos, permitid que exponga al inquisidor que llevamos dentro en sentencias como: estará depre, es un amargado, es un tipo raro. No pongamos el acento en los prejuicios, líbrenos el cielo, sino en la bonita teoría de que las personas somos seres sociales. 

El caso es que un día lo detienen por encontrar en su ordenador material pedófilo y Damien se deja arrastrar por los fangos del sistema policial y sus métodos infalibles, para después terminar en el banquillo de los acusados y rendir cuentas ante un tribunal. ¿Cómo ha podido suceder tal cosa? el lector, algo expectante, aguarda una declaración por principio, explicaciones...
-Algo, di algo Damien ¡por todos los dedos acusicas!

¡Ay, pero no! No es ese tipo de hombre, sino de los que apechugan, te hacen levantar de la silla envalentonando la mano en busca de la mejilla descarriada para después quedarte en el aire y tímidamente, apocado, retornar al sustento almohadillado que era tu sitio para seguir leyendo.

Hasta el momento Damien vivía en el margen que deseaba, tras la inculpación, otro gallo nos canta y hasta aquí puedo leer. Evidentemente, este es un margen con escollos, seco y dispuesto a hacer morder el polvo al más cuerdo del rebaño. Alexandre Postel juega bien sus cartas, siembra el desconcierto y también el recelo. Las miradas de familiares, vecinos, compañeros fraguan en el lector y hasta en la conciencia del personaje, nos tememos lo peor.

La novela se sustenta en una narración limpia, directa y que raya el distanciamiento, por lo que adoptamos una visión impasible de los hechos. Es un libro que conduce a la reflexión y no al drama, por esta regla de tres podríamos citar ejemplos mediáticos de falsas acusaciones, injusticias, etc. donde el desgarro nos seduce más que instruirnos. El autor ha sabido montarlo y embaucarnos en la historia, para en esta, su primera novela, crearnos mala conciencia y suspirar porque la verdad salga a la luz, aunque...


“Entre lo falso y lo verdadero hay un espacio que es el de la apariencia de lo verdadero. Es el espacio de la impostura, de la seducción, de la opinión, y también de la necedad. La apariencia de lo verdadero es la pesadilla de la verdad"
Alexandre Postel (Un hombre al margen)

martes, 2 de septiembre de 2014

Soy leyenda (Richard Matheson)

Soy leyenda (Richard Matheson)
Edicón Booket
180 páginas

Dice el proverbio, leerás todo lo habido y por haber, también dice, no despreciarás recomendaciones ajenas, sigue por... las adaptaciones cinematográficas pueden producir tintes diferentes y por último, nada como leer acompañada si aparecen sujetos de dudosa virtud. Con estas premisas me sumergí en Soy leyenda. 

Una novela de la que había oído bastante y bien, cuya principal advertencia era las enormes diferencias con la adaptación protagonizada por Will Smith y seamos sinceros, por insistencia. No es un género que frecuente pero mi curiosidad fue instigada y busqué dar fin a ese gusanillo lector. 

La historia versa sobre el último hombre en la tierra, Robert Neville, encerrado en su casa tras una epidemia bacteriológica donde quedan como perturbadora secuela algunos infectados y seres muertos que resucitan en forma de vampiros. Un panorama maravilloso, nótese la ironía. Asistimos al devenir del protagonista entre 1976 y 1979 y sobre todo a su evolución mental. 

Soy leyenda es sencilla en sus formas y muy efectiva, a lo largo de sus escasas páginas comprobamos y nos comprimimos. El estado psicológico del protagonista va perfilando los distintos mecanismos para enfrentarse a la situación, huida, borde de la locura, humor, búsqueda de respuestas o cobijo en recuerdos pasados. Las escenas se caracterizan por la desolación, la de un mundo inhabitado, lo cual irá profundizando en la mente y las emociones de Neville. Sustentando el peso en la narración de hechos y temores. A que caiga la noche, a los ruidos que producen esos seres que parecen no rendirse, no tanto a la muerte, primer destello que da qué pensar. 

Hay algo peor que morir, resucitar como alguien que no eres, perderte sin que dejen de saber quien fuiste. Sin embargo, la emoción reinante es la soledad. Un sentimiento que nunca resulta ajeno por mucha suprepobalción que pueda rodearnos. Lo cierto es que el contacto con otros seres, ya sean de una especie u otra nos hace y su ausencia... pues también. Cómo lidiar y el desarrollo de este acto real (estar solo) y emocional (sentirse solo) imprime un carácter especial a la vida de Robert Neville. 

Debo insistir en que no es una novela de acción, luchas, las justas. Profundiza en la figura del vampiro, popular por su leyenda más clásica y los métodos para no sucumbir ante ellos: el ajo, las estacas, las cruces, etc. Matheson nos ofrece un sustento orgánico y seudo científico de su existencia, lo cual termina por no hacerlo descabellado, resultando todo un acierto el enfoque, ya que el mensaje que desea transmitirnos el autor con su novela es en tono admonitorio. 

Ha sido una grata experiencia descubrir Soy leyenda literariamente, saliendo de mi zona de confort, refrescándome en el género del que pretendo ir abasteciendo mis lagunas. Sobre todo me gustaría destacar el plano personal del protagonista, dando a la novela el empaque y la fuerza suficiente para hacerlo una lectura más que recomendable, recuerdo inherente de lo que significa ser normal

"Había mucho que aprender, pero ya no tanto. Curiosamente, la vida era soportable. Vestiré los hábitos del eremita sin lágrimas, pensó. 
En el fonógrafo, sonaba la música, serena y tranquila.
Afuera, los vampiros esperaban."
Richard Matheson (Soy leyenda)