lunes, 18 de mayo de 2015

Por favor, cuida de mamá (Kiung-Sook Shin)

Por favor, cuida de mamá (Kiung-Sook Shin)
Editorial Grijalbo
237 páginas

Por favor, cuida de mamá casi no ha reposado en el estante, en una criba de primeras páginas quedé anclada en su primera línea: "HACE UNA SEMANA que desapareció mamá".

Park So-nyo y su marido iban a Seúl a visitar a su hijo mayor. Ambos deben coger el metro y en el bullicio de la estación, con el andar apresurado, cuando uno quiere acordar lo que era  se transforma en fue. La madre desaparece y empieza la búsqueda por parte de sus hijos. Los rasgos físicos no concuerdan, la última foto no parece ella, estrictamente hablando puede que la desaparición tuviese lugar mucho tiempo antes, de eso va esta novela. 

Kiung-Sook Shin utiliza cuatro voces para perfilar a esta mujer de sesenta y nueve años, campesina, analfabeta, ejemplo de entrega pero también de vigor, la misma que encarna una visión tradicional de la mujer en Corea del Sur. El enclave nos invita a conocer aspectos sobre la alimentación, costumbres y otros elementos culturales. Metidos en faena, pese a que la gran ausente es la gran protagonista, la familia deja vislumbrar sus entresijos. 

No pasamos el libro inquiriendo. Comienza una de las hijas, escritora, cosmopolita, de carácter ambivalente, representante del individualismo de otra generación. Abre la novela y tira del hilo, de la culpa, del recuerdo. Entremezcla momentos del presente en que organizan la búsqueda de su madre, con recuerdos del pasado y paralelismos subjetivos de la vida de ambas. 

La búsqueda continúa, le sucede el hijo, cuenta su versión, suma memoria a la imagen de su madre, resta culpa, otorga agradecimiento, toma el mando y se lamenta por lo que su padre no supo ver. Es este, el marido, quien nos habla en la tercera parte y por último ella. 

El estilo es muy sencillo, reposado, con imágenes llenas de sutileza y evocación, pese a ello, la historia es cruda, llegando a bordear la asfixia y lo dramático. No se recrea en el dolor pero son tantos los desplantes y la falta de atención por parte de la familia que me ha incomodado. Tanto es así que reconozco haberme salido de la lectura, tramos en los que se me hacia cuesta arriba proseguir y que (menos mal) se van alternando con algo de disfrute y secretos que ayudan a aligerar. Estaba deseando que la mujer cogiera la maleta y agur yogurt. Incluso haciendo conjeturas sobre el desenlace que es coherente con el resto (y no lo voy a criticar) me hubiera gustado que fuese otro. 

Una novela muy asequible en su narración con buenas intenciones, con un mensaje importante, sin duda, pero que se me ha hecho corta para lo pretendido y larga para lo que aparentaba. Pobre mujer... ¿de verdad era necesario hacerla pasar por todo eso? ¿de verdad los hijos son tan ciegos?

Así que así, molesta, terminé el libro. Busqué opiniones pero me di cuenta de que era minoría. De modo que leí entrevistas para saber que pretendía la autora. Me encuentro que no quiere hacer reproches a las nuevas generaciones pero sí recordar a los hijos la entrega de sus padres. Mensaje recibido. Mi opinión ha ido oscilando al respecto, desde el fastidio con lo leído, a la pregunta de por qué me incomodaba tanto. Esto no es necesariamente algo malo, debo añadir (soy de las que piensan que un libro que te cuestiona es mejor que uno que deja indiferente). 

Lo he pensado, le he dado muchas vueltas, ahí voy. He llegado a la conclusión de que se excede, me creo que existan penalidades y que en el sorteo le toquen todas pero un poco menos habría sido un respiro para todos, pero lo que de verdad me supera es el clima emocional de los personajes, la culpa cuando ya es tarde, la sensación de ocasiones no aprovechadas. 

No me extraña que se llame Por favor, cuida de mamá, eso es lo que tendrían que haberle dicho a estos hijos, porque encima, como ya digo, el drama no es que se pierda en una estación, el drama es todo el tiempo que estuvo ahí y nadie la miró, desolador.  

Cuando pienso en Park So-nyo solo me dan ganas de decirle: vuela libre o quizá, de decírmelo a mi: vuela libre y pese a todo, aún nos cuesta. 

Para ti, mamá siempre era mamá. Nunca se te pasó por la cabeza que un día habría dado su primer paso, o que había tenido tres, doce o veinte años. Mamá era mamá. Había nacido siendo mamá. Hasta que la viste correr de ese modo hacia tu tío, no caíste en la cuenta de que era un ser humano que sentía exactamente lo mismo que tú por tus hermanos, y ese descubrimiento te llevó a tomar conciencia de que ella también había tenido infancia. Desde entonces, a veces pensaba en mamá como niña, como adolescente, como recién casada, como madre que acaba de darte a luz. 
Kiung-Sook Shin (Por favor, cuida de mamá )

miércoles, 13 de mayo de 2015

Elling: Hermanos de sangre (Ingvar Ambjørnsen)

Elling. Hermanos de sangre 
(Ingvar Ambjørnsen)
Nórdica Libros
274 páginas

Intenté llegar a la sala sin hacer ruido, de hecho no quería repetirme, de hecho he devuelto el libro a la biblioteca y no he buscado fragmento en la red porque quizá y solo quizá no sería el escogido para una reseña a la altura (congoja, desolación, moquillo de llanto) ¡no los apunté! porque leí a los Hermanos de sangre y supe que el libro sería mío, enterito y paterito, lo devolví y ahora me ha dado esta impulso en forma de reseña, que si no escribo y suelto probablemente no lo haga nunca más -demos intensidad al momento- (para cuidar esta imagen de persona absolutamente sensata que tenéis de mi, of course). 



¿Qué hago yo si he vuelto a caer? 

En todo caso, repito, al llegar allí, en la sala, con todos reunidos en círculo y una creciente ansiedad supe que me tocaba destaparme. Me levanté, miré a los presentes y dije: Me llamo Marilú y padezco Ellingmaniosis. 


Las cabezas asintieron, alguna sonrisa cómplice acudió y mi nieta dijo: “no sabes cómo te entiendo”. Lo siguiente que recuerdo es un gato en una silla y un actor pecoso pero esa es otra historia. Aunque sea una dolencia crónica y los señores de Nórdica no puedan precisar fecha, asumo, en el fondo de mi ser, que habrá dos entregas más de Elling y hasta que no salgan tendré que llevar esta etiqueta, un estigma, la ellingmaniosis me invade. 


Hermanos de sangre continúa a El baile de los pajaritos, los dos amigos, Elling y Kjell Barne salen de la institución y deciden integrarse en la “sociedad”. En esta misión no están solos, un asistente hará el seguimiento y digamos, les “impulsará” a que asuman algunos “riesgos”, que salgan, que “vivan”. 

De nuevo será Elling el narrador de las hazañas, un Elling más rebajado, se percibe una evolución. En el primer título encontrabamos multitud de digresiones, vamos, que a Elling se le iba el pensamiento a la mínima de cambio y ahora se le observa centrado, pero igualmente el mundo puede llegar a ser hostil, enigmático, asombroso. Es la ingenuidad y la capacidad para asumir lo que sucede lo que sigue pasmándome de él. 


En esta segunda parte prima la acción, asistimos los progresos de este par de dos en situaciones y momentos imprevisibles, algunos para la posteridad. En al menos dos ocasiones solté una carcajada imaginando la escena, no diría que es hilarante, tampoco lo dejo en cómica, el humor es tan difícil a veces, ayssss, suspiro, a mi me hace gracia. No me extraña que exista película de esta segunda porque es bastante cinematográfica (y dudo si verla porque en mi cabeza es tan divertido que no sé si en el contraste…) 

Además de Elling y su hermano de sangre aparecerán otros dos personajes relevantes, una vecina y un señor mayor, ambos, aunque presuntamente “normales” aportan el contacto natural que todos, incluso los más cuerdos (no, no me incluyo en esta categoría) precisan para sentirse apoyados. 


Podría concluir que es una novela francamente entretenida, añadir eso de “sirve de entre-lecturas más exigentes” y blablabla pero he decido plantarme, que es algo cómica sí, que es amena, también, pero que aporta un toque de humanidad que a veces (y solo a veces) una echa en falta, es lo definitivo. 


¿Qué hago yo si me gusta la gente “rara”? Si los outsiders del sistema me provocan tantas cosas. Puede que padezca ellingamaniosis pero qué queréis que os diga, a mucha honra.


 Ea, ya lo he dicho.

Esta reseña es para Norah por nuestras tragicomedias frecuentes ;)

lunes, 11 de mayo de 2015

El despertar (Kate Chopin)

El despertar (Kate Chopin)
Editorial Cátedra
296 páginas

Comentaba con Meg esos arrebatos que te hacen coger un título insospechado sin más motivo que porque sí, pues porque sí es lo que me llevo de esta novela.
La Sra. Pontellier no era dada a hacer confidencias, un atributo ajeno a su carácter hasta ahora. Incluso de niña había guardado para sí misma su vida infantil. Muy pronto había aprendido a vivir esa dualidad vital de forma instintiva: la vida externa que se conforma y la interna que cuestiona. 

Kate Chopin antes de publicar El despertar había sido agasajada por sus contemporáneos, decían que era una buena retratista del acento, colorido y realismo de la vida sureña. Hasta entonces sus publicaciones eran relatos. A finales del siglo XIX este era el género que reportaba mayores beneficios. Pese a su interés, incluso la creación de su cuarto propio (siguiendo a Woolf a pies juntillas) Kate Chopin no consiguió vivir exclusivamente de los beneficios de la escritura. Parte de la explicación se relaciona con esta novela. 

El despertar supuso un debacle de su fama. Las primeras criticas fueron demoledoras e incluso autoras como Willa Cather mencionaban a Edna Pontellier (protagonista de la novela) como una mujer "tipo Bovary" versión criolla. Los análisis pintaban a una insensata que en pos de fantasías amorosas acometía actos reprochables, la moral imperante y las razones de fondo no ayudaban a mejorar esta visión. 

Fue muchos años después en Europa (años 50 y 60 del siglo XX) que rescataron la obra y ya en los 70 en Norteamérica, con el auge de movimientos feministas y estudios literarios de la mujer, que se reconsideraría su lectura. En el terreno literario los relatos de Maupassant suponen una influencia decisiva en ella (por sus estudios en Francia, el carácter individualista del autor, el bilingüismo y biculturalismo  de ella). 

La historia era polémica, lo que hoy no supone novedad en su tiempo sí que resultaba fuera de tiesto. Hablamos de una mujer, Edna Pontellier, casada y con hijos que un verano, a orillas del mar de Grand Isle (golfo de México) sufre una transformación, digo sufre porque, pese a que supone un nuevo despertar, liberarse de censuras y el encuentro con su ser, a ojos de fuera, se torna estrafalario. 
Edna estaba en el proceso de ser ella misma y desechaba día a día ese yo ficticio que asumimos como un disfraz con el que aparecer ante el mundo
Edna Pontellier parece dispuesta a caer en brazos de cualquiera, progresivamente descubre deseos sexuales, inclinación por el arte y formas de sentir distintas a las de la mayoría (de su género) cuestionando su papel como esposa y madre. Esas otras mujeres también se reflejan en el libro e incluso mantienen con la protagonista relaciones cordiales (y de ayuda las más próximas a su pensamiento). En principio, lo que exige Edna, es su espacio, tiempo para pasear, lugar para pintar pero las necesidades van en aumento y la disposición de su marido a satisfacerlas decrecen. Como representa el conflicto entre ambos personajes es lo que más me ha gustado de la novela. 

En la escritura de Kate Chopin nada queda al azar. Pretende ser un reflejo realista, componiendo escenas sensoriales muy vívidas. Todos los elementos que entran en juego serán de utilidad. La división en fragmentos hacen la lectura muy ágil.

Respecto a la comparativa con la obra de Flaubert, le hace un flaco favor, pese a cierta similitudes no cabe esperar lo mismo (ni por el contexto de sus personajes, ni por como se describen). El hándicap principal de El despertar es no comprender a Edna, este efecto crea distanciamiento de la protagonista. Un personaje egocéntrico y poco explicativo. Para el lector, las motivaciones se escapan, es decir, obra sin más razón que porque sí. Lo más inaudito, quizá sea su relación con los hijos, a los que posterga a un secundario papel en su vida. 

Cátedra hace una labor magnífica de documentación con un prologo que, advierto, ocupa la mitad de las páginas del libro (y lo cuenta todo). A veces no es suficiente con abrir una novela sino que o bien antes, o bien después necesitas darle contexto. Creo que esa es la mayor aportación que hace Chopin con su lectura, retrotraernos a un tiempo donde las mujeres no podían salirse de lo convencional, donde tanto lo que narra como su publicación suponen versiones paralelas a tener en cuenta. 
"En resumen, la señora Pontellier estaba empezando a ser consciente de su posición en el universo como ser humano y a reconocerse como individuo en su relación con el mundo exterior y su propio mundo interno." 
Kate Chopin (El despertar)

lunes, 4 de mayo de 2015

Resultado: Sorteo III Aniversario Cuentalibros


Aunque es una pena que termine el sorteo (mi autoestima os echará en falta) ha llegado la hora de consultar a Random y ha dicho lo que sigue:


ORDEN DE PREMIADOS:



Os recuerdo:

La primera ganadora (en este caso) se lleva el juego Literatour y dos títulos a elegir.

Los siguientes irán escogiendo por orden uno de los títulos.

Para agilizar que se puedan repartir los libros tenéis hasta 48 HORAS de solicitud del premio, para ello debéis escribir a: marilucuentalibros@gmail.com y facilitar una dirección de correo postal.

Conforme se vaya haciendo el reparto actualizaré la entrada para que podáis comprobar como se distribuyen los títulos.

LIBROS:


A LOS GANADORES: ¡ENHORABUENA!
A LOS QUE NO.... lo sé, no hay palabras.... si las hay no quiero imaginarlas.... :P

¡¡MUCHAS GRACIAS!! 
(A PARTICIPANTES Y EDITORIALES: 
NAVONA, BLACKIE BOOKS, LA GALERA Y MALPASO)

sábado, 2 de mayo de 2015

Listado de participantes: Sorteo III Aniversario Cuentalibros

Pues ya estamos con la lista, si encontráis algún error, se me hubiera pasado algo o cualquier consulta, por favor, dejadlo en los comentarios. Tenéis hasta mañana (domingo) a las 20:00 para reclamaciones, ruegos o preguntas. Después de esa hora, con toda probabilidad, se celebre el sorteo y prepare la entrada para el lunes. 

He añadido puntos extra a quienes han cumplido la condición de peloteo, por pelotas (CLARO) o por haber colaborado (mucho e incansablemente) a la difusión de una u otra forma. Lo veréis bajo la clave: P de Peloteos. 

Además de esto, ha sido un sorteo duro por las complejas, arriesgadas y comprometidas situaciones que se han generado. Como muestra os dejo una vídeo que recopila alguno de los muchos momentos vividos y la lista:

1-4 Agnieszka: 4 puntos
5-7 Abril: 3 puntos
8-9 Lesincele: 2 puntos
10-11 Freyja: 2 puntos
12-13 Lu: 2 puntos
14-15 Laura: 2 puntos
16-19 Mientrasleo: 2 puntos +2 P y todas las artes
20-24 Mónica: 3 puntos +2 P y difusión
25-26 Norah: 2 puntos
27-30 Yossi Barzilai: 4 puntos
31-32 Margari: 1 punto +1P
33-34 Kelika: 2 puntos
35 Tamara López: 1 punto
36-37 Rosa Cortina: 2 puntos
38-39 pancromatic: 2 puntos
40-45 Cristina Roes: 4 puntos +2 P y todas las artes
46 Shorby: 1 punto
47-50 Ana Blasfuemia: 4 punto
51-56 Fesaro 5 puntos +1P
57-59 Marina Ortega: 2 puntos +1 P y difusión
60-61 Ginger: 2 puntos
62-64 Hache C.: 3 puntos
65-67 Bernie Gunter: 1 punto +2 P y todas las artes
68-70 Saramaga: 2 puntos +1P y artes
71-73 Atram_sinprisa (Marta): 3 puntos
74-78 Isaura B P: 5 puntos
79-80 Ismael Cruceta: 1 punto +1P
81 Izaskun Albéniz: 1 punto
82-84 Jan: 2 puntos +1P
85-88 Marta Bojart: 4 puntos
89-90 Albanta: 2 puntos
91-93 Anuca: 3 punto
94-96 Angeles Arca Bustelo: 3 puntos
97-99 Jéssica Rodrigo: 3 puntos
100-101 Abracalibro: 2 puntos
102-105 Rober: 3 puntos +2 difusión y cervezas
106-107 Seren: 2 puntos
108-110 Elenusqui: 3 puntos
111-113 Laky: 3 puntos
114-120 Cartafol: 5 puntos +2 difusión y las artes
121-124 Clarita 2102: 4 puntos
125-128 Manuela: 4 puntos
129-131 Ana Mª García: 2 puntos +1 P
132-134 Laura Coll: 3 puntos
135 Maria López Iglesias: 1 punto
136-139 Marisa G.: 3 puntos +1P feria
140-143 Carla Carax: 3 puntos +1 difusión y vinos
144-146 Viure entre lletres: 3 puntos
147-150 MaraJss: 4 puntos
151-155 Lidia Casado: 5 puntos
156-159 Tatty: 4 puntos
160-164 Isabel Macías: 5 puntos
165-168 Zulema: 4 puntos
169-172 Rosario Casarino: 4 puntos
173-178 Tizire: 5 puntos +1 P
179-182 Marga Ramon: 4 puntos
183-187 Mª Angeles bookeandoconmangeles: 5 puntos
188-192 Angela León: 5 puntos
193-194 Eva: 2 puntos
195-199 porlomenix: 5 puntos
200-201 Ai: 2 puntos
202-207 Susana Palacios: 5 puntos +1 difusión y artes
208-209 Sara Cira: 2 puntos
210-212 Tais: 3 puntos
213-216 Cris Cris: 4 puntos
217-219 Lo Infinito: 3 puntos
220-221 MonTse: 2 puntos
222-223 Meg: 2 puntos
224-228 Zazou: 5 puntos
229-230 Lady Boheme: 1 punto +1P
231-234 Ruth: 4 puntos
235-238 Rocío: 4 puntos
239-240 Isa-Janis: 2 puntos

Como el lunes vendremos todos para saber como queda la cosa, aprovecho para agradeceros al acogida y participación por el aniversario, de verdad: 
MUCHAS GRACIAS Y MUCHA SUERTE.

jueves, 30 de abril de 2015

Música para feos (Lorenzo Silva)

Música para feos (Lorenzo Silva)
Editorial Destino
224 páginas 

"Esta es una historia de amor"

Para muchos es reconfortante asumir que una historia de amor se encuentra casi en cualquier novela, es decir, que de alguna manera, entrelazada con otras tantas, en subtrama, como segundo plano, como primero pero sin postre, como postre pero sin guinda, con un sentido histórico, estético, haciendo el pino con las orejas, en conclusión, que no atufe, pues eso, entre col y col, lechuga, a lo mejor..., pues. 

No soy una asidua al amor como tema principal. Tengo motivos, que son: que raye el mismo disco, que venda la moto, que llame amor a algo que no lo es, quizá este sea el más escabroso de los peros, a fin de cuentas, el quiéreme como yo quiero que me quieras siempre ha sido un patrón difícil de medir y quizá el más sorprendente de todos, que leí muchas (que os pensáis, una fue cursi, en otra vida). 

Pero me dejé querer, por Lorenzo Silva, para sorpresa de propia y extraños. Decidí hacer este acto de entrega por una recomendación fiable y aquí estoy, con la playlist que da banda sonora a la lectura, dispuesta para contarlo porque es para contarla.

Mónica es una joven de veintinueve años que una noche, tras una decisión auspiciada por el dejarse llevar, conoce a Ramón, un hombre establecido en la cuarentena. Podría quedar en una aventura como cualquier otra pero no, deciden posponer el momento, dejar reposar lo que podría ir más allá. El lector asiste a esos primeros compases de flirteo y su transición a la intimidad. Podríamos ponerle inconveniente a las velocidades, puestos así, dejaríamos de creer en la historia, pero yo decidí hacerlo, dejar que las cosas fluyeran, creer que sí, que así era, que así fue. 

Para engatusar más si cabe, Lorenzo Silva se vale de una incógnita distinta a la de fueron felices y comieron perdices. Esto no quita que una, curiosa por naturaleza, no se pregunte y para que engañarnos, sepa de antemano, el color final del idilio. No es obstáculo, los engranajes van deslizando al lector entre sus páginas.

Otro de los recursos que emplea es el uso de banda sonora (que parece tendencia). Esas canciones, las que viven los personajes como protagonistas, detienen al lector en frases cursivas, líneas que nos hacen un poquito inmortales, instantes que expresan lo que tan difícil resulta sacar de uno (o dos). 

Estamos ante una obra donde el clima emocional debe ser el eje. Alejado de manoseos o descripciones exhaustivas o corazones que laten como salsa de tomate. Silva, en un contexto contemporáneo, comunica a los personajes, además de por los medios, por los fines, con profundidad. El autor consigue trazar caracteres y crear percepción de avance. 

Un amor claro, sincero y sensato, quizá este último adjetivo sea el crucial (al menos para mi). El hacer hincapié en una relación adulta modelada por rasguños. El tiempo apremia pero los vínculos, los de verdad, no atienden a mediciones. En conclusión puedo decir que me ha gustado y me la han colado, no solo por el tipo de lectura, sino por los argumentos finales (si alguien la ha leído  entenderá a que me refiero). Esta es una historia de amor, sin usar mayúscula, una evidencia de que se puede querer sin comas diabéticos, ni fuegos artificiales, una historia tan natural como la de quien un día quiso. 

"La felicidad es separarse y no tener miedo a no volver a verse, despedirse con un beso rápido en el andén y luego viajar sentada en el vagón rumbo a la soledad de tu casa, que desde que existe el otro, y desde que se produjo el encuentro, ya no es una condena, sino otro lugar donde esperar, serena y confiada, la oportunidad de recobrarlo todo, entero y sin menoscabo, mejor aún que en el comienzo, tan solo una semana después, siete días que, para variar, tendrán uno por uno sentido"
Lorenzo Silva (Música para feos)

lunes, 27 de abril de 2015

Henry y Cato (Iris Murdoch)

Henry y Cato (Iris Murdoch)
Editorial Impedimenta
448 páginas

Iris: 

- Nombre de pila
- Título de una película

La cinta de carácter biográfico plasma el temperamento de la autora, sus últimos años, la convivencia con su marido, John Bayley, como hacer frente al Alzheimer de ella, os podéis imaginar. Ha llovido desde que la vi pero nunca es tarde si la lectura es buena y puedo anunciar que lo ha sido. 

Iris Murdoch:

Algunos artículos indican que la posteridad de Murdoch no está siendo justa, al menos por nuestra tierra. El recuerdo de su enfermedad más que a su escritura (por la película arriba mencionada) y la huidiza fortuna a la hora de publicar sus obras no contribuyen a ello. Otros ven en el rescate de Impedimenta una nueva oportunidad. Sus admiradores aplauden. En cuanto a su semblanza y figura es digna de un capítulo independiente (aquí un posible). Por lo demás, apuntemos este libro: Henry y Cato (Edito: que no tiene nada que ver con el alzheimer). 

Henry y Cato:

Henry Marshalson debe volver a su Inglaterra natal tras el fallecimiento de su hermano, una tragedia como veréis en este fragmento:
"Al despertar, Henry había cobrado conciencia instantánea de algo nuevo y maravilloso en el mundo. Un inesperado prodigio había ocu­rrido en su vida. ¿Qué era? Ah sí, que su hermano Sandy había muerto."
Hasta el momento Henry trabajaba como profesor, vivía despreocupado en cuanto a deberes y derechos, relegado a la distancia americana y herido por lo que considera un trato inferior. Con la recién adquirida herencia se verá en un brete, el primero de unos cuantos. 

Respecto al otro titular,  Cato Forbes es sacerdote. En contraste con el amigo preocupado por los dones de la tierra, Cato asume misiones divinas, su comienzo es tirando un arma al río. Que duda cabe, algo o alguien pasa, su plácida existencia también se verá corrompida.

Henry y Cato se reencuentran en la treintena, en tierras de Laxlinden (Inglaterra). Protagonizan peripecias que destacan por lo impredecible de su devenir. Momentos de un tinte rocambolesco que terminan por subyugar al lector a la par que ofrecen divertimento, el de nunca saber lo que va a pasar. Por este motivo no quiero adelantar acontecimientos e invito a que los descubráis por vosotros mismos. 

Acompañando a estos, los personajes secundarios no son en absoluto sombras. Familiares, amigos y amantes suponen un elenco de lo más variopinto para dar quebraderos y esplendor al trance. Cada cual cumplirá su papel en el momento oportuno. Parece como si Murdoch hubiese dejado a los personajes correr por un patio lleno de chinos y en alguna piedra hubiese asignado números y a cada numero una nueva sorpresa, así, tal cual, la extravagancia está servida. Me surge la duda de si escribía por estrategia o corazonada. 

Por otra parte Iris Murdoch es concienzuda y eficiente en su trabajo. Capaz de minuciosas descripciones, diálogos diáfanos pese a la ausencia de acotaciones, cartas que prácticamente serían puño y letra de quienes suscriben, pero, sobre todo, de sobresaltos, aquellos que enmarañan el alma de sus actores. Hasta ahí podemos llegar. Me parece admirable como disecciona el proceder. 

Los personajes de Murdoch representan disyuntivas de una psicología palpable con trasfondo filosófico. Elecciones, destino, deber moral y trascendencia. Agitar antes de usar. La división de la novela nos sirve para diferenciar estos temas en correlación. Si colocamos todo ello en un periodo abierto a nuevas influencias, a opciones personales que abocan a elegir, entenderemos sus dificultades. 

No actuaran como se espera de ellos, tampoco podrán decidir el momento justo, e incluso, no habrá vuelta atrás. Tras estas sentencias fatalistas o palabras grandes os aseguro que hay luz e incluso un humor solapado. Las líneas se entrecruzan y llevan a cerrar tramas con aparente facilidad, el camino se endereza. Solo una pesadumbre embarga al lector, la de que la novela haya terminado.
"¿Estoy loco?, pensó Henry. No. Jamás en mi vida me he sentido tan absolutamente real. El acto de estar aquí con esa mujer es más absolutamente mío que cualquier otra cosa que haya podido hacer nunca, aunque también sea más involuntario, más propio del destino. Solo ahora comprendo que, precisamente por eso, es más mío. Me hundo al fin en mi propio destino. Aquí es, y no es, donde reside la felicidad. Y todo se halla misteriosamente vinculado [...]" 
Iris Murdoch (Henry y Cato)