lunes, 23 de febrero de 2015

Zadie Smith en un bocado

Dice Zadie Smith:


“Hay escritores con ideas, sentimientos y vidas poco habituales. Yo no tengo nada de eso. Solo cuento con la capacidad de hablar con precisión de sentimientos muy comunes”
Diría que lo habitual es algo tan variable como unido al ombligo, a fin de cuentas, algo es común en cuanto deja de ser extraordinario y sale de la circunferencia de lo que consideras vida normal, véase, una estudiante de filología inglesa que publica algunos relatos cortos que llaman la atención de un editor, el mismo que le ofrece un contrato para escribir una novela, antes de estar si quiera en el ideario de su autora. Hablamos de Dientes blancos, publicada en 1997, un éxito internacional y una etiqueta de bestseller. Después una segunda novela (El cazador de autógrafos) que no recibiría la misma aceptación de crítica, aunque le permitiría superar un bloqueo creativo y continuar, ahí sí, con otra, Sobre la belleza, de mejor recibimiento y premios adquiridos, para nuevas reflexiones, Smith considera el derecho a Cambiar de idea, edita la antología El libro de los otros y hace un año publica su novela de madurez (no sé si del gusto, tal calificación), NW London

A grosso modo esta es su carrera sin hacer detenimiento y bien, gracias, hoy por hoy Zadie Smith imparte talleres de escritura, la señalan como una de las voces más destacadas de habla inglesa y lo único que puedo decir es que he leído su primera novela.



Dientes blancos se inicia con el intento de suicidio de uno de sus personajes, Archibald Jones nos va llevando en un peregrinaje rocambolesco por los canales de su prosa. Una escritura para insomnes, no debes pegar ojo si quieres captar la astucia. Estimulante la par que divertida pero sobre todo inteligente. La novela se construye en torno a varios personajes, el primero de origen británico, se une  con una mujer jamaicana, son los Jones, amigo él (Archibald) de Samald, que ya tiene esposa, que tendrán hijos, que conformarán los Iqbal (bengalíes) y que serán empujados a mezclarse con los Chalfens (judíos o católicos). Un maremagnum de creencias e ideologías que influyen en las decisiones, de forma tan determinante que el lector queda atónito ante las propuestas. El armazón en torno a ciertos años y a los núcleos familiares dan la estructura a la novela, cuyo final se desvela tan trivial como subjetivo, pero sobre todo, bien cerrado. 

Pero sin duda contar todas estas historias y otras similares sería difundir el mito, esa mentira perversa de que el pretérito siempre es imperfecto y el futuro, perfecto. Dientes blancos 

Una lectura que disfrutas, para eso fue concebida, pero que no da tregua, es decir, se puede hacer árida, mantener el interés requiere una cuota de implicación del lector que para mi siempre es adictiva. Además de resultar exótica en cuanto a sus diferencias, porque para Smith lo habitual, es la convivencia en un barrio multicultural, multiétnico, obrero, de gran componente migratorio. Podríamos decir que para nosotros también pero no, la interculturalidad es un pan que cada país amasa a su manera, fruto de la tierra. 

Lo mejor que extraigo de su lectura es: Zadie Smith. Afirma que cuando intentó releer Dientes blancos se sintió “sobrecogida por la náusea”, que "quería exponer que las crisis existenciales no son dominio reservado de la población blanca" y que le interesa la gente que no tiene mucho poder. La Zadie Smith que quisieron hacer icono (del que salió escabullendo), a la que le cuesta conceder entrevistas, esa que fue niña de clase media-baja en un barrio obrero inglés, cuyos referentes literarios son Nabokov, Dickens, Keats, Wharton, Jane Austen, Philipp Larkin y Forsters, y dicen, esta  (Dientes blancos) no es su mejor obra, razón por la que me froto las manos esperando saber del resto y a la que me gusta "oír" decir:
"En mi vida como lectora ha habido escritores de los que he amado la mitad de lo que han escrito y he odiado la otra mitad. Pero hay algunos escritores de los que amo todo y con ellos tienes una relación especial. Así que esperas tener lectores así, pero también estás muy feliz de que haya gente a la que le guste uno de tus libros o uno de tus ensayos. Al final tienes que estar agradecido de que a la gente le importe lo que haces."


Entrevistas: ABC, El País
Otros enlaces Zadie Smith (Arbor, EstandarteLibrópatas)



Para ser un icono femenino básicamente tienes que estar muerta. La muerte ayuda. Creo que prefiero estar viva a ser un icono.

jueves, 12 de febrero de 2015

El lenguaje perdido de las grúas (David Leavitt)

El lenguaje perdido de las grúas (David Leavitt)
Editorial Versal 
367 páginas

El lenguaje perdido de las grúas es un título que de entrada me resultó enigmático. La decisión para leerla procede de una vaga referencia. Alguien lo había leído y no podía describir con exactitud sus impresiones (por el tiempo transcurrido), la misma persona que me prestó su ejemplar, una tercera edición con valor añadido, historia y denominación de origen. Antonio, Antonio no le digas a nadie que eres mi novio -dedicada en 1988-. 

Novela que retrata personajes de mediados del siglo pasado. Así expresado refiere mucho tiempo, en concreto cuando la homosexualidad se aparejaba con ciertos calificativos y la sombra del VIH/SIDA parecía planear como un castigo, no hace tanto, no. Ese momento y la bomba estalla. 

Philipp cuenta a sus padres qué es de su vida. Una generación que comienza a expresar su orientación sexual sin prejuicios pero con el lastre de todo lo anterior a sus espaldas. El matrimonio compuesto por Rose y Owen deberá encajar la noticia. Ella acostumbrada a corregir, a detectar el más leve fallo y él, profesor, no tan alejado del mundo en apariencia. 

Como se intuye el componente de la homsexualidad es una pieza clave en el libro pero no la única que se puede extraer con su lectura. La historia nos dibuja a tres personajes en un microsistema familiar pero en puntos equidistantes de la vida. Bajo una aparente normalidad cada uno expone sus mayores preocupaciones. El lector asiste a la rutina de las escenas cotidianas en la trascendencia de los pequeños gestos. Tendremos a quien no quiere ver, no quiere decir, quien decide experimentar y un combinado. Entre las distintas conjugaciones se habla de futuro, expectativas, deseo  pero también de vergüenza, culpa, perversión o la búsqueda de la verdad, esa que cada uno se confiesa a sí mismo. 

En cuatro secciones Leavitt expone la dinámica familiar y crea el clímax necesario para llegar a lo que intuimos sin admiración alguna, hecha la declaración queremos que sucedan cosas y sin embargo, se recrea, en la comunicación inexistente, a fin de cuentas ¿en qué lenguaje hablan las grúas? La interpretación del título se antoja tan subjetiva como su lectura. 

No pretende moralizar, ni si quiera conmover, simplemente nos proporciona el andamiaje para asistir al estallido. En esta ruta atravesamos salas oscuras asociadas a ocultarse y chispas de luz en las emociones. No alumbra nada nuevo, ni si quiera promete sorpresa. Es una novela para hacer comprender, amena y aguda, sobre la estrechez mental y las palabras que callan. 

"Estaba convencido de que había gente, como Eliot, para quienes el amor y el sexo llegaban con toda naturalidad, sin tener que hacer nada para conseguirlos, como si se tratara de un fuerte viento que basta encarar para que lo derribara a uno. También sabía que él no era una de esas personas." 
David Leavitt (El lenguaje perdido de las grúas)

lunes, 9 de febrero de 2015

Un hombre enamorado (Karl Ove Knausgård)

Un hombre enamorado (Karl Ove Knausgård)
Editorial Anagrama
632 páginas

Formas de diálogo o de conversación, formas de tratamiento, formas de lecciones, formas de servir, formas de comer, formas de beber, formas de andar, formas de estar sentado, incluso, formas de sexo. De todo. ¿Por qué crees que se ambiciona tanto la normalidad si no es por eso? Es el único sitio en el que podemos estar seguros de encontrarnos. Pero ni quiera allí nos encontramos.

Lector, es 29 de julio de 2008 de la página nueve. Hace un mes que Knausgård ha terminado la primera parte de su novela y acepta tomar vacaciones, aunque dice no necesitarlas, intrascendente como rutinario nos arroja a la memoria.  Empieza con la asistencia a un cumpleaños infantil. Reparto de bebidas, disputas entre seres de pequeño tamaño, mohín y chasco de tarta sana. En medio de un montón de gente, salirse, como observador del fuero interno. Así, todo el libro, mirándose fuera pero contemplando dentro, para narrarlo. 

Si en la primera parte conocíamos al Karl Ove Knausgård versión infanto-juvenil y sobre todo, contemplábamos la despedida al padre, su fallecimiento, como ruptura (final) pero también inicio, Un hombre enamorado avanza en el tiempo hablando de distintos aspectos del adulto: La paternidad con todo lujo de detalles. Transformarse en el progenitor, asistencia al parto, empujar el carrito, economato y equilibrismos en el noble arte del biberón vs. tragos de algo más fuerte. La agotadora tarea. Pero no lo es todo, en otros menesteres sus relaciones personales. 

Linda, su segunda esposa, nos habla de enamoramiento pero también de amor con estragos de pareja. Más abajo, la vecina y la conquista del territorio, las fiestas mediando edad y los asideros en conversación, amigos. Pese al aparente cuadro, este hombre no termina de sentirse satisfecho, aguarda lector el reverso de hoja. Hallar lo que ni si quiera sabe que ha perdido. En estos aspectos hay visión del rol masculino y aquí cada cual decida si lo ve como él o lo deja de ver. 

En cierto sentido es la invitación a identificarse, la sugerencia teñida de filosófica, teórica o escapada real, fuera de lo rutinario. En algún punto: la fuga es contemplación, aislarse para dar con el sitio. Qué útil es la excusa del trabajo, sentarse a escribir (como cualquiera necesita sentarse a escapar). 

Un hombre enamorado es la segunda entrega de unas memorias bajo en provocador título de Mi lucha. Un señor (el autor) que se dedica a espolear sus intimidades sitúa al lector en el papel de mirón ¿y?... Y engancha, en la parsimonia de lo ordinario, el texto desprende intimidad no compartida que se comparte ¿y? pues que sigues, el texto es energía.  

Podría ponerse en entredicho la exactitud de lo que nos cuenta o pensar en un prodigio de buena memoria. Asumir que somos el compendio de las historias que nos contamos, lo que falta se inventa y ya puestos, se perfecciona, la cuestión es que cada uno elabora y en base a ella, actúa. Con esta circularidad de las narraciones caemos en las mismas trampas o nos descubrimos dando/dándonos oportunidades, todo puede ser diferente o no, queda por vivir y leer. 

"¿Qué es una obra de arte sino la mirada de otro ser humano? no por encima de nosotros, ni tampoco por debajo d enostros, sino justo a la altura d enuestra propia mirada. El arte no s epued evivir colectivamente, el arte es eso con lo que uno se encuentra a solas. Uno se encuantra a solas con esa mirada."
 Un hombre enamorado (Karl Ove Knausgård)

miércoles, 4 de febrero de 2015

Disjecta membra (Alberto Hontoria Maceín)

Disjecta membra (Alberto Hontoria Maceín)
Editorial El desvelo
320 páginas

Caer. Besar la lona. Levantarte. Volver a caer. La vida te propina golpes constantemente. Y no se trata de devolvérselos, sino de saberlos encajar. 

Disjecta membra o miembros dispersos (locución latina) nos replantea nuestra posición tecnológica y humana en el mundo. Esta original novela nos induce a la reflexión pero antes nos presenta a su protagonistas. 

Dividida en cinco partes, las tres primeras comienzan con un narrador en primera persona y hablan Amelia Gallagher, Seth  Randolph y Jack Endore para a continuación romper el discurso y usar una tercera. Las divisiones restantes continúan siendo omniscientes. Señalo este punto para indicar dos aspectos. Hontoria se maneja igual de bien con los narradores y nosotros comprenderemos a la perfección la vida de los personajes. Asumimos su condición, acompañamos el momento en que Amelia pierde las piernas, Jack la visión o Seth toma conciencia de que nunca tendrá un brazo completo. Ahí la base, el entendimiento. 

Existe otra extremidad en el cuerpo de la novela, el multimillonario Russel Cotard. Un señor que además de su impoluto traje y zapatos de marca tiene una idea en mente, conceder a muchos la oportunidad de no sentirse menos validos. Para ello invierte dinero, tripas y corazón en el mundo protésico. ¿El objetivo? superar los estigmas, retomar la autoestima, hacer justicia por tantos que han sido humillados, compadecidos o incluso ignorados por causa de la ausencia de algún miembro. Loable. Un grupo de nuevos héroes en el que no se hable de válidos sino de supervalidos. La cuestión es como siempre ideológica. 

Una sociedad algo futurista si atendemos a los avances científicos que plantea pero muy cercana en los andamios que nos estructuran. Si un grupo de personas, por unas características dadas, nos hicieran la vida más fácil, nos protegieran de peligros e incluso nos salvaran la vida, mínimo habría que concederles medalla al honor. ¿Les restamos porque uno lleve un brazo articulado, una pierna ortopédica o unos ojos biónicos?. Así funciona este mundo ¿lejano?. Nos pondremos de su parte y apoyaremos la causa pero existe una línea, hasta ahí pienso contar e invitaros a leer. 

A nivel narrativo me parece una publicación mimada, de palabras escogidas, con soltura y destreza. También evidencia una documentación bárbara que en algún punto suena discursiva pero se tolera, con un trasfondo a ciencia ficción aunque no termine de encajarla en esa categoría y de superhéroes  (auqnue a quien me imaginé completamente es al mayordomo de Batman) pero aviso que no es pura acción tampoco. 

Me parece una novela estupenda, elaborada, con un final perfecto. Resaltar igualmente su espíritu más físico, la edición me encanta al tacto, ilustraciones y letra. Una lectura que recomiendo sin atisbo de duda a todo lector con inquietudes, entretiene pero también enseña. 
Una lentilla. Necesitamos lentillas y gafas para ver, zapatos para caminar, aparatos dentales para corregir la dentadura. Estos objetos cotidianos nos asisten. Estos objetos, que nos resistimos a llamar prótesis o prodigios de la tecnología debido a lo comunes que nos resultan, se funden con nosotros y modifican nuestras funciones. Unas gafas permiten ver a quien no ve sin ellas. Si algo nos duele nos tomamos una pastilla que se disuelve en nuestro estómago y pasa a formar parte de nosotros. Nuestra autonomía es una ilusión: dependemos de los artefactos para vivir. 

Alberto Hontoria Maceín (Disjecta membra) 

***Edito: NO forma parte de ninguna trilogía

domingo, 1 de febrero de 2015

Enero se dejó llevar

Hemos superado el primer mes, la cuesta y sus cosillas. Fue difícil arrancar, sin pilas llenas para recibir al año, cuestión de tiempo y aclimatarse. Mi sorpresa es darme cuenta que no hablé de diciembre, valga este resumen para sacar libros olvidados del mes anterior y dejar fuera los reseñados, total, estos fueron:



Entre las próximas reseñas estará Disjecta membra, un grupo de superválidos que nos replantearán el concepto de normalidad y hacía donde vamos, por su frescura en la narración y el giro de tuerca  en lo social merece ser descubierto. 

El lenguaje perdido de las grúas es conmovedor por el retrato emocional, el clima y otros entuertos cuando un joven decide contar a sus padres que es homosexual. He decidido seguir la pista del autor y tengo su última novela. Mi intención es reseñar al respecto. 

Corazón tan blanco, un comienzo imborrable por el que no dejas de leer, las sinuosas frases de Marías son para dejarse enredar, puestos a escoger me quedo el principio y la prosa. 

Un cuarto propio para hablarnos de literatura y  mujer, dos variables en una cruzada que cualquiera mínimamente interesado no se debería perder. Fue mi lectura para terminar con el reto de escritoras únicas, me encanta (este año seguiré leyendo autoras)

El diablo a todas horas: brutal, por las situaciones que plantea, las imágenes que dibuja y por encima de todas las cosas, la mala conciencia; o te inmunizas o dejas de leer, en tal tesitura pierdes algo en el camino, inocencia. Para estómagos resistentes. 

Mi último libro del año: La mala luz (suspiro) Al terminar me sentí huérfana, una cita puede ser una página entera, no falta, ni sobra, es poesía en prosa. Castán llegó para descorrer las cortinas. Me afectó como solo afectan las cosas hermosas. 

         ENERO 


Comencé el año muy Blackie books, días libres en los que apetecía el toque diferente que nos aporta la editorial. Primero la divertida que no humorística Lolito, con un adolescente atormentado al que terminas por contemplar con otros ojos y que, bien mirado, zarandearías para que despierte. Después Amigas con hijos con las que sales sonriendo, mínimo, en un avance cada vez más disparatado pero tan identificador en ciertas neuras. Mezcolanza entre lo agudo y surrealista de ciertos momentos. Y arriba, en las estrellas, La constelación del perro nos trae la desolación del mundo barrido, la soledad se hace patente y el viraje más nimio del protagonista se vive como una epopeya, lenta y francamente reflexiva. 


Un alma de Dios responde a la petición atendida que hace Flaubert a Georges Sand, dejar atrás su tendencia a la desolación y escribir una historia que diera cierto consuelo. La protagonista, Felicidad, nos traerá más emociones con su lectura.   

Como la sombra que se va, fue un regalo de una Reina Maga oportuna, de modo que una vez recibido no me quedó otra. Se disfruta cada letra, sin prisas, los placeres así lo requieren. Habrá reseña, espero. 

Sueños de trenes, no pude resistir, una necesidad en la librería, el resultado es dispar, tiene elementos muy valorables pero sinceramente no sé si me he enterado de lo que me tenía que enterar. Lectura para un debate que estoy esperando. 


¡Melisande! ¿qué son los sueños? Expectativas muy a raya, opiniones muy divergentes ¿la mía? Retrata perfectamente la evolución de una pareja, posee instantes evocadores y la narración se disfruta pero no terminé de empatizar con los protagonistas, esto ha mermado mi valoración de la novela. Reconozco que soy yo pero de eso se trata, decir cómo te ha calado. Admiro la habilidad del autor para no caer en lo cursi pero me falta tocar. 

Hacer el amor no trata de sexo, al menos no en exclusiva, nos ponemos al otro extremo, un final, el cese de un noviazgo contado de forma preciosa donde Tokio es otro protagonista. Aquí un alto y agradecer a @Mientrasleo la otra lectura, no habría sido lo mismo quedarse ahí. No puedo recomendarla, ni dejar de hacerlo, es tan interpretable y subjetiva que no me atrevo.

Un hombre enamorado no  me genera duda ninguna, me ha encantado y la recomiendo a los cuatro vientos. De hijo a padre, no puedes dejar de leer pese al sentir íntimo, relata su vida cotidiana y rebusca en tu propia existencia. Apuntad, segunda entrega del noruego con apellido a mirar dos veces. 

El nadador en el mar secreto es para leer, la reseña aquí

 Disculpad la extensión de un resumen que pierde la virtud de la brevedad. Cambio y corto. Febrero. 

jueves, 29 de enero de 2015

Canciones de amor a quemarropa (Nickolas Butler)

Canciones de amor a quemarropa (Nickolas Butler)
Libros del Asteroide
344 páginas

Situémonos: 

El lugar: Un pueblecito de Wisconsin es el enclave donde instalarnos para sentirnos como en casa. No es objeto desdeñable tener un sitio al que volver, ni mucho menos la sensación de hogar. Supongo que esa es la baza principal por la que sus parajes aportan no solo adorno sino calidez. Pese a la distancia kilométrica Butler nos ubica.

La compañía: Un grupo de amigos. Tenemos a Lee un cantante exitoso e ideal de la muerte. Romperé una lanza a favor de que soy un prejuiciosa. Me dio por pensar que un tipo con semejante caché no cuadra que: 1. vaya a su pueblo de visita y ande como Pedro por su casa; 2. se le rinda pleitesía eterna y no se le ponga el ego a niveles estratosféricos; 3. la gente sea tan comprensiva en la falta de interés para con sus amigos en algún punto, en contraste con gestos altruistas que dispensa en silencio. ¡Ay! que muy bien pero algo perfecto me parece ¿y eso no produce sarpullidos?... menos mal que acaba como acaba, me veía colocando velas para su canonización. Lee no me simpatiza de modo que hablaré de Kip, el otro extremo. No es tan santurrón y casi mejor porque el hombre te cae regular pero es creíble, aunque para boda esta no se ofrece y hablando de enlaces citemos al casado de la pandilla Henry, esposo de Beth, como buen anfitrión nos abre la novela y terminas por establecer una cordialidad de conocidos aunque las juergas casi mejor con Ronny, para mi uno de los personajes más completitos que nos presentan. Los capítulos alternan las voces de Lee, Kip, Henry, Beth y Ronny para relatar un pasaje de su etapa vital.

Los treinta: El componente que me introdujo totalmente en la historia es la proximidad del momento. Estos amigos se ven de vez en cuando y se producen las efemérides de la primera B (coloquialmente BBC  de Bodas, Bautizos y Comuniones). En tales circunstancias, tanto reencuentro, coloquios próximos a reunión de antiguos alumnos uno termina auscultando, preguntándose si ese espécimen eras tú o sacando la vieja historia. Amolda a la treintena, sinsabores incluidos.

La opinión: Un lado y otro del dormitorio escoltaban su recorrido mientras me contaba que mi amiga, sí, mi mejor amiga le había dado calabazas ¡a él! ¿en qué pensaba ella? me preguntaba yo y en el epicentro del conflicto, la canción. Era la primera vez que la escuchaba pero la intimidad era de siglos, familiaridad inducida, a esto suena esta novela. En conjunto Canciones de amor a quemarropa posee una cadencia, ritmo y fluidez tan atrayente como usual. Tema musical que puedes poner mil veces porque lo conocido reconforta. 

"Componía canciones sobre nuestro rincón del mundo: los ubicuos maizales, los bosques de repoblación, las colinas jorobadas y las hondonadas llenas de surcos. El frío que cortaba como un cuchillo, los días demasiado cortos, la nieve, la nieve y la nieve. Sus canciones eran nuestros himnos: eran nuestros megáfonos y nuestros micrófonos y nuestros verso de jukebox. "
Nickolas Butler (Canciones de amor a quemarropa)

martes, 27 de enero de 2015

Resultados del sorteo del reto Escritoras únicas

Es el momento de hacerse la interesante y contar que 
un unicornio volador se ha llevado el premio 
al país de las lecturas postergadas, 
un lugar que según cuenta la leyenda 
fue creado con el firme propósito de entretener la vista 
a quienes deseosos de conocer el resultado de un premio
 saltaron de renglón y bueno, 
pues ya está,
he aquí, 
en este caso 
la ganadora. 

Marisa G. de Books & Co. 

¡ENHORABUENA!



Espero tus datos en marilucuentalibros@gmail.com, tienes de plazo una semana para solicitar el premio, en caso contrario un alma caritativa de rostro angelical se hará cargo, seguro. 


Reitero el agradecimiento por participar y mis condolencias con los afectados por el infortunio, espero volver pronto con algún otro sorteo para animar el espíritu. Gracias.