miércoles, 16 de abril de 2014

Una madre (Alejandro Palomas)

Una madre (Alejandro Palomas)
Editorial Siruela
248 páginas

"Mamá había dicho que ella misma compararía las flores..."

Hola, me llamo Marilú y también sigo a Alejandro Palomas en Facebook. Mi interacción se circunscribe al clic sobre el botón Me gusta en un elevado porcentaje de los estados pasados, presentes y espero que por mucho futuro. No tengo perro, aunque la envidia cochina me solicita un Rulfo. Mi rodilla bien, gracias. Editores no conozco. Al campo me iría con los libros a cuestas (la duda ofende). En el macuto literario incluiría algunos de los recomendados, otros de los traducidos y por supuesto de los escritos por el autor. Una más de sus seguidoras, sector silencioso para más señas... pero en el silencio también hay ruido.

El más palpable de los estruendos tiene que ver con la risa. Adopta forma de carcajada orgánica. Mi sistema inmunológico es muy agradecido. Recarga extra del bonus Vida. Aunque todo no serán lindezas. En ocasiones el irreverente autor efectúa pintadas en su muro, asoma la sonrisa ladina, la prudencia me embarga y pienso: ¡qué valor! en todos los sentidos, incluidos vista, oído, gusto, olfato y tacto, mucho tacto. En definitiva, Alejandro Palomas me hace sentir desde su virtualidad y me desparrama con sus hojas de papel. 

No creo en familias perfectas, ni imperfectas, apuesto tres novelas y media (y esto es apostar alto) a que mirando de puertas para dentro, todo el mundo tiene algo que añadir. Palomas lo sabe, lo intuye o lo ha vivido, da igual el motivo, lo tremendo es compartirlo, compartirse y seguir jugando. Empiezo de nuevo.

Hola, me llamo Marilú, provengo de una familia de siete miembros, dos perros y animales variados. No voy a hablar de añadidos, Amalia (la madre) acota como familia a los consanguíneos, por lo tanto, ahí lo dejo. Dicho esto, la acción transcurre en una cena de Nochevieja, a la que desde ya estás invitado. Estoy sentada a la mesa. A la cabecera Una madre, alrededor, dispongan el resto de comensales. Aquí, lo grande, lo mágico, es que podrían ser los tuyos. 

En la novela tenemos tres hijos, un tío por parte de madre, Max y Shirley como canes presentes, al anexo familiar (pareja de una hija), la silla de los ausentes y un alguien no invitado. Cómputo resultante, unos pocos.

En esta despedida del año llegas con lo puesto, sin saber que depara el futuro y obviando lo que remueve el pasado, y durante la velada cada personaje asoma con su dos caras, la A, explícita; la B, menos visible, intima y de barreras. Qué grande Palomas, arrasando con todo, buscando caras pero limando aristas.

Podría hablar de su prosa, algo distinta a otras novelas leídas anteriormente. Aludir al humor que contagia, los personajes, diálogos, buen hacer para reflejar relaciones complejas o gestos sencillos, como una mirada de hermanos, cotidianeidad que se hace imperceptible. Existen códigos familiares, siempre, y a veces no caemos hasta el: ¡cómo te pareces a tu...! y recuerdas a la abuela del comparador de caracteres... o te emocionas ¡que sé yo!. Lo cierto es que todo eso está muy bien pero no.


-Cuéntame un cuento, Pew.
-¿Qué clase de cuento pequeña?
-Uno con final feliz.
-En el mundo eso no existe.
-¿Uno con final feliz?
-No, un final.

La niña del faro, JEANNETTE WITERSON (cita del libro segundo: El faro)

En este fragmento me atasco y trago. Escribir, mostrar, remover. Una madre es una ruptura de sigilos, rompe la cara de los personajes y podría alcanzar la tuya. Leer es buscarse... ¡maldita sea! pues me he hallado. Sé quién soy en esta novela y también lo que no quiero ser. Con este libro entre las manos, repetía el mantra: no quiero llorar... y reía, entre lágrimas, lógicamente. Y seguía leyendo, como es natural, hasta muchas escenas en las que decía, lo he vivido y con Una madre, revivido.

"Nadie es todo el mundo, ni nadie es repetido. Parecido, puede ser. Repetido, no. Y eso es la vida, Fer"

Quizás, mi mayor agradecimiento sea la normalización. El no somos tan distintos, ni tan parecidos, hacer dolor común y acordarte de los mismos seres. Como sabéis, por la espontánea cadena de reseñas, lo leímos Ana, Meg y yo. Al terminar no dije nada. Ni un afectado: acabé. Se instaló un silencio que me costó rasgar. ¿Qué comentar cuando ya está todo dicho? ¿qué decirles cuando ya lo saben? y cierta preocupación ¿cómo les habrá afectado a ellas?. Asuntos de los que decido no hablar, hubo mucho de ello. Una historia de lazos familiares pero también de personas que convergen para romper silencios con novelas, eso, para mi, siempre será literatura.

-Creo que hoy veremos amanecer -dice, sin apartar los ojos de la ventana. Y luego, como si hablar acon alguien que está al otro lado, alguien a quien solo ella ve, añade, al tiempo que asiente y esboza una sonrisa minúscula, casi una sombra de sonrisa-: Sí, hoy veremos amanecer. 
Alejandro Palomas (Una madre) 

jueves, 10 de abril de 2014

Americanah (Chimamanda Ngozi Adichie)

Americanah (Chimamanda Ngozi Adichie)
Literatura Random house
608 páginas

Tenía la frase para empezar esta reseña. Las dudas tomaron el control. Una mezcolanza entre: objetivo, teórico y personal restringía mis movimientos. Un libro que se hace necesario en muchos niveles de mi vida. No tengo hoja de reclamaciones, solo una impresión, tan válida como otra cualquiera, tan intensa como la de darse por aludido en una historia. Bajo esa premisa y sin necesidad de pedir disculpas mi introducción a esta reseña es: Un libro necesario

Las migraciones

Hoy que no he mirado el telediario, hoy que el sol asoma y con ello la posibilidad de que alguien a escasos kilometros asuma riesgos por una ¿oportunidad? ¿sueño? ¿meta?, hoy que desconozco el número de casos pero que asumo que alguien podría estar navegando en peligrosas condiciones o a saber en qué otra situación... hoy, quiero destacar que no se refleja este tipo de situaciones, con un largo mar de calificativos que une nuestras costas. No. 

Esta novela habla de otro tipo de aduanas, barreras y flujos de frontera a frontera. Menos sonadas a nivel mediático, solo puestas bajo tela de juicio cuando el sistema aprieta. En los "bandos" de autóctonos y los de fuera, hoy hablamos de fenotipo, en definitiva, de apariencias.

Esta es la historia de Ifemelu y Obinze, dos jóvenes nigerianos de clase media. Al exponer esto asumimos que hablamos de amor, de pareja, de Nigeria y de clase. Jóvenes que como tantos otros atesoran sueños y anhelos. En el contexto de un país ubicado en África. Deambula por el imaginario social todo tipo de vicisitudes en torno al contexto. ¡Primer error! ¡son jóvenes, normales y corrientes! como decía... con sueños y anhelos. 

¿Dónde está entonces la gracia?

En Ifemelu reside toda. La protagonista principal. Una chica que inicia la novela arreglándose su pelo crespo en una peluquería y que piensa en como va a ser el retorno a su país. Esa muchacha que fue a Estados Unidos con muchas cosas por cumplir y en cuya estancia se da cuenta de que la identidad es una construcción compleja, personal pero también muy ligada a lo social o casi una deconstrucción.

Me convertí en negra precisamente cuando llegué a Estados Unidos. En Nigeria no era negra

Su historia se alimenta de palabras tales como mestizo o birracial, de colores como blanco o negro, en la metáfora del pelo afro, el insulto a la Americanah o las etiquetas a cosas, personas y estados mentales, anécdotas si atendemos a muchas actividades aparentemente cotidianas. La vida se hace con las pequeñas cosas que ella cuelga en posts.

Y me gusta como expone Chimamanda Ngozi Adichie, sus personajes, el desparpajo, la naturalidad. Las entradas de Ifemelu en su blog sobre la raza (solo leer sus dificultades para mencionar de qué va su blog ya ofrece muchos datos).

‘Escribo un blog sobre estilo de vida’, porque decir ‘Escribo un blog anónimo titulado Raza o Diversas observaciones acerca de los negros estadounidenses (antes denigrados con otra clase de apelativos) a cargo de una negra no estadounidense’ los incomodaría”

Como novela cuenta con agilidad, fuerza y valentía. No en todo acierta para argumentar, tal vez el apasionamiento se quede en algo no siempre "correcto". Todo es discutible. Ofrece a su vez un humor sin contemplaciones, un estilo franco, directo, una mirada más amplía. Combinando con una historia de amor que preferí colocar en segundo plano y que en su trayecto final no me convence.  

Así que si escribes sobre la raza, tienes que ser tan lírico y sutil que el lector que no lee entre líneas ni si quiera se entere de que el libro trata sobre la raza. Ya me entendéis, una meditación proustiana, muy aguda y difusa, que al final te deja una sensación aguada y difusa. 

Y me gusta mucho esta historia, la carga de verdad que imprime, la experiencia, el truncamiento y la búsqueda de sueños. Puede que una vez más, su desenlace haya mermado un poco el resto, el proceso migratorio, sus fases, etc. me parecen muy bien reflejados pero en el retorno a Nigeria coloco más reservas y fallas, lo que no puedo negar es que me ha ofrecido tanto, que me siento en deuda. Una lectura que transforma bajo el recuerdo de lo que significa ser persona. 

Como no quiero dejar de recomendarla, como seguiría y seguiría y me quiero dejar llevar por el entusiasmo se me ocurre dejaros una magnífica invitación. La que nos ofrece la autora con este vídeo en cuyo primer visionado me hizo sonreír, suspirar, pensar, casi llorar y en definitiva compartir y sentir


Y un post de Ifemelu:

¿La solución más simple al problema de la raza en Estados Unidos? El amor romántico. No la amistad. No la clase de amor seguro y superficial donde el objetivo es que las dos personas se sientan cómodas. Sino el amor romántico profundo y verdadero, de esos amores que te retuercen y te estrujan y te hacen respirar por la nariz de tu amado. Y como ese verdadero amor romántico y profundo y verdadero es muy poco común, y como la sociedad estadounidense está estructurada para que sea incluso menos común entre negros estadounidenses y blancos estadounidenses, el problema de la raza en Estados Unidos nunca se resolverá.  
Chimamanda Ngozi Adichie (Americanah)

miércoles, 9 de abril de 2014

Los desorientados (Amin Maalouf)

Los desorientados (Amin Maalouf)
Alianza Editorial
528 páginas

Iré al grano, empezando por anunciar que de momento es el único libro de Maalouf que he leído, por lo que no sabría decir en comparativa que nos ofrece de diferente o en qué avanza el autor respecto a otras obras. Por lo que sé, es bastante personal, e incluso que nuestro protagonista tiene algún nexo común con el autor. En fin... que llegué a este libro deseando un buen estreno. En principio le tenía muchas ganas, ganas que se fueron disipando con algunas voces que anunciaban que no era para tanto. Y a barbecho lo encomendé hasta que vino a mi con llamaditas de atención.  

Siguiendo con el grano, lo complejo es valorar en qué posición queda tras su lectura. Veamos, es un libro que leí de seguido tras una tasa de abandonos, hubo otro antes que conseguí concluir y después este. Con ello, quiero indicar que merece un reconocimiento. Las claves han estado en la intriga de un buen planteamiento, una narración fluida y amena, temas tangenciales sumamente interesantes y simplicidad en la forma. Luego volveré sobre alguno de estos aspectos pero resumo primero de que va:

Amin Maalouf nos cuenta por dos sistemas el retorno de Adam, un historiador, a su país de origen. Exiliado en París, recibe una llamada de un amigo de la infancia en su lecho de muerte. Reticente y cuestionando la pertinencia de volver, finalmente regresa. Diría que ahí comienza el viaje, en ese dilema. 

Una vez en el contexto, ambiente, lugar, recuerdos, personajes, asociaciones empiezan a deambular para que Adam se sienta ligado a la tierra. Esto y una propuesta: reunir a su grupo de amigos en memoria del fallecido, o quizás, en memoria de lo que fue. De este grupo, algunos miembros están lejos, otros residentes allí. La vida o la posición que cada cuál adopta respecto a los acontecimientos (la guerra, los desencuentros por motivos religiosos, los dramas personales, etc.) irán salpicando a Adam y al lector. 

Como digo, habrá dos formas de aproximarnos a esta historia. Un narrador en tercera persona y las anotaciones personales de Adam, junto a su correspondencia. Todo muy bien estructurado y claro. 

"Más vale equivocarse en la esperanza que acertar en la desesperación"

Amin Maalouf reparte bien sus cartas, nos coloca a un personaje en una posición cómoda, la profesión adecuada para aportar un color personal pero también una visión más externa. A su vez, retrata otros puntos de vista, existencias que reflejan una representación de temas de debate. 

Sentarse a leer estas conversaciones de unos y otros, al igual que fisgonear en sus mensajes escritos es un rato curioso. La brecha religiosa, la posición de los países, el  equilibrio entre el respeto personal y la supervivencia, así como la ligazón del destierro. 

Personalmente, el asunto de la vinculación con la tierra es algo que siempre me genera inquietudes, en este libro, ese reflejo en voz y manos de personajes me ha parecido genial. Además de todo esto, Maalouf introduce una historia amorosa, este punto quizás sea con el que menos he conectado e incluso, me ha hecho distanciarme de Adam


"Los pueblos felices no tienen historia y las parejas felices no tienen literatura"


La posición de la mujer en el mundo árabe y como son retratadas en esta novela, no me termina de subyugar. Al igual que el desenlace, no reprocho la elección pero sí lo abrupto que resulta, un poco más de explicación en este sentido, aún siendo esa la resolución no estaría de más, sino que le daría mucho más, pareces salir de la lectura a cajas destempladas. 

"Las leyes de la sociedad no son las de la gravedad, con frecuencia te caes hacia arriba y no hacia abajo"

E intentando llegar a un punto conclusivo, no quiero dejar tibieza en el ambiente, mis expectativas iban mermadas lo cual me ha hecho disfrutar de la propuesta. A nivel de estilo, la sencillez es bonita y cálida, aunque no siempre he tenido la sensación de placer por la forma en sí. Mi mayor pega es un poco más de profundidad. Siento haber navegado en la superficie y aunque al estilo braza, es una experiencia relajante y tranquilizadora, bucear habría aportado más a la fórmula. 

Me parece buena historia y planteamiento, al autor se le percibe cómodo, a su vez me salvó de mi apatía, es más, me pareció el título ideal para el momento que estaba atravesando y eso es un indefinido al que siempre agradezco mucho. Con el añadido de que en la distancia guardas las cosas buenas que ofrece.

"Pertenezco a esa franja intermedia que, como no tiene ni la miopía de los acomodados ni la ceguera de los hambrientos, puede permitirse mirar el mundo con ojos lúcidos."
Amin Maalouf (Los desorientados)

martes, 8 de abril de 2014

#33 Cajón desastre... silueta....

Revolvemos en el cajón desastre número 32. Algunos apelotonados ¡eh! codazos no, por favor, hay sitio para todos. Otros andan inquietos ¿qué será, será? Pero en general reina el desconcierto. Las voces exclaman ¡PARTICIPO! sin saber cómo, ni cuando, ni donde, ni a qué razón responde. 

Las leyes que gobiernan este compartimento del Cajón no ofrecen soluciones pero ha llegado la hora y ha pasado el día. Que sea lo que Random quiera pero que sea con los ojos cerrados.

¿Preparados?



He dicho ojos cerrados


Los párpados ejercían una leve presión. Manuela no sabía si aquel efecto era producto de haber dormido poco. No le gustaba madrugar pero se había quedado sin opciones. Remolonear debería ser un deporte obligado e incluso una prescripción facultativa se dijo ¡y lo diría! a su jefa Conchasin ir más lejos, a todo esto... si la cama le dejaba . ¿Cuando podría despertar y decir con sinceridad "A quién madruga, twitter ayuda"?. El mundo es de quienes sueñan... leyó en un tweet de Teresa, enganchada desde su móvil, con el bus a punto de llegar a la parada.
, se respondió a sí misma Manuela, disimularía por un ratito... el tiempo justo, en el estado etéreo de Carla por aquí, Mere por allá... y por unos instantes volvió a sus sueños y a todo lo demás que está por inventar....

Ahora no era ella sino Blasfuemia  la felina criatura que merodeaba con ojos atentos en torno a Lidia que al fondo de un soñado pasillo se afanaba entre labores de costura. Los retales multicolores salpicaban el suelo con alegres motivos. La gata no pudo evitar contemplarla con una mirada silente parecía decir... deja ese café solitario y toma el ovillo furtivo que está en la mesa junto a la ventana. 

-Zazou, zazou, le decía para llamarla (¿o era al revés y Zazou la espantaba?)

No se sabe pero lo que se sabe es...

... que la luz se filtraba por las cortinas de flores sin permiso, haciendo enrojecer al pequeño ovillo. Sus fibras se despeinaban bajo la brisa marina, como un erizo ovillado con aroma de mar de las Cristinas que echado e imponente estaba frente a la ventana. 

Contaba una antigua leyenda de la dinastía de los yossibarzilais que era sobre todo un mar de noches, ya que en ese periodo del día se veía la silueta de alguien caminar por aquella magnética orilla. Lu sin z la llamaban, asemejar a una sombra le restaba la última letra y bajo dos lunas, rozando el albanta, con el ulular de el búho.... ¿Quién sabe? interrumpió Laura, la vecina de Lidia y compañía de cada mañana. Lo cierto es que nadie ha visto nunca el rostro de aquel anónimo paseante. 

Exponía con argumentos sus pesquisas, aquello debía tener un Meg operandi, toda buena novela negra lo terminaba encontrando y ella había leído muchas. Era una historia digna de sabuesos con nombre de Enzo.

Lidia siempre le decía que se dejase llevar por los caminos de las lesinceles e incluso ¡que leyera poemas! y en ese instante, como por arte de magia comenzó a recitar uno. ¿De quién es? ¿tal vez de Isabel? ¿o de Macíasy como presintiendo el mentar su nombre, un ding dong dio respuesta a la conversación. 

Susana Palacios regalaba cual juglar, flores (Margaris, Margaramon, jara y hojas de alisio eran sus favoritas) y poesías aunque... la verdad más verdadera es que era panadera. Iba de puerta a puerta, en aquella villa imaginada y por el mar besada. Comenzaba sus tonadas con Érase que se era... y terminaba con... porque mientras leo cualquier verso, no se detiene el universo. 

Ese universo, suspiraba... era el auténtico palacio con el que soñaba Susana, un lugar con amores, venganzas, aventuras, algo tipo medieval de hermosas doncellas, con Lady Aliena, Nereas, Elenas:) ...

Una panadera... ¡imaginativa! para que negar lo evidente, este don se lo debía a largas tardes en la biblioteca, junto a la mujer de nombre Mariuca que cuidadosa y con mucha calma colocaba los tomos en los estantes de teca, porque había nivel y estantes, muuuuchos estantes, el de los Cartafol, las filias y las fobias, los mapas hacía Samarkanda, las archivos de las Valkyrias. Siempre que Marisa G. no pillase a Susana desordenando books y compañía, podía fisgar. 

¿Quién era Marisa? La ayudante de biblioteca que le contaba las LIM y una batallas, investigadas a base de preguntas a todo el que llegaba (era una sabia camuflada). Eficiente en lo suyo, los niños le tomaban apuntes como rocío en flor mañanera pero Marisa no lo sabía todo, viéndose obligada a consultar manuscritos de gente importante como  Nesa Costas y a la siguiente costa, Serendipia y las siete noctalias, Norah Bennett y la real guillotina con prólogos de Roberspie. Grandes ediciones y buenas tramas pero ni uno pudo aportar los datos acerca de la misteriosa silueta que vagabundeaba por la zona y mira que Marisa...

Sonó el despertador y Manuela se fue al trabajo, el sueño parecía acabado... pero... en un descanso mirando blogs halló una lista de participantes para un sorteo desastroso. Todo le resultaba vagamente familiar....

1.     Manuela
2.     Lidia Montiel
3.     Yossi Barzilai
4.     Laura
5.     Tatty
6.     Susana Palacios
7.     Lu
8.     Mientrasleo
9.     Concha Fernández
10. Lady Aliena
11. Mariuca Bolaños
12. Norah Bennett
13. Teresa
14. Marisa G.
15. Nerea González
16. Cristina_Roes
17. Tizire
18. Enzo
19. Rocío
20. Jara
21. Margaramon
22. Hojas de Alisio
23. Margari
24. Meg
25. Rober
26. Pedro
27. Mónica-Serendipia
28. Marina Ortega
29. Albanta
30. Freyja Valkyria
31. LIM
32. Carla
33. Samarkanda
34. Lesincele
35. Filias y Fobias
36. Mere
37. Zazou B.
38. Nesa Costas
39. Isabel
40. Cartafol
41. Elena :)
42. Isabel Macías


.... escribió a Marilú pidiendo alguna pista a lo que respondió que consultase a un vidente de las afueras (por Mr. Random atendía) y él y no otro fue quien dio el nombre que aquella misteriosa silueta...


Enigmátic@ silueta para solicitar tu premio (cajón a medida y libro+sorpresa) envía tus datos especificando dirección y tema, palabras o asunto que desees para escribir un cajón desastre al gusto a marilucuentalibros@gmail.com 

PD: Gracias por los comentarios del cumpleblog. Sois los mejores y gracias por prestarme, un ratito, vuestras siluetas. Marilú.
PD2. Y como los sueños se cumplen y de Blasfuemia fue la idea, tendrá también su cajón (y no me repliques) 

jueves, 3 de abril de 2014

La hondonada (Jhumpa Lahiri)

La hondonada (Jhumpa Lahiri)
Editorial Salamandra
415 páginas

Este fue un fin de semana lluvioso, no es una queja sino un dato. El lunes se presentaba libre y despejado, de nubes y de trabajo. Un día atípico para estar de descanso y apetecía caminar. Anduve, anduve y confieso, pasé por la puerta de la librería ¡de acuerdo! Síííí ¡entré! Y efectivamente… poca clientela a esas horas ¡lo reconozco! me gustan las horas intempestivas, en los días que no pega. ¡Al grano! iba con mi lista y en la hondonada de la bolsa de la compra, lo eché. Ea… ¡ya lo he dicho!

Luego nos fuimos, Lahiri, algún otro y yo. Seguimos el paseo, tan contentos, felices y terminamos en la playa, sentados. Fue allí donde empezamos nuestra relación.

Una relación cálida, de lugares lejanos, entre Calcuta y Rhode Island. 

Al este de Tolly Club, más allá de donde Deshapran Sashmal Road se bifurca, hay una pequeña mezquita. Un desvío lleva a un tranquilo enclave. Un laberinto de callejones y modestas viviendas de clase media. 

Y había una vez dos hermanos Udayan y Subhash que jugaban y compartían, eran muy diferentes uno del otro pero con un tipo de vínculo de los que no se olvidan y  te van metiendo en su historia. 

Prendada, tuve que volver a casa, no todo en la vida es playa, cierto, una puede leerse un libro de seguido pero viendo lo que era… había que ir despacio. Al igual que Jhumpa Lahiri salpicaba algún retazo con la situación del país, datos que conocía menos (En 1967, en la localidad de Naxalbari , en Bengala Occidental estalla una lucha  armada dirigida por la fracción roja del partido comunista de la India, ahí se enclava el inicio de esta novela) y que me hacían tirar de buscador para contextualizarme, quería enterarme bien, saber de todo, acompañarlos como la ocasión requería. Y entonces, entonces, me empecé a enamorar, así, sin más, estás cosas no avisan. 

Las palabras parecían cantar en una melodía hermosa, los diálogos, colocados de un modo infrecuente seducían, la expectación, las ganas de volver a encontrarnos, de saber del otro, disfrutar, un poquito más, en volandas, atravesando el planeta con la imaginación.

Subhash, proseguía sus estudios, echábamos de menos a su hermano. Sentía pena de que se molestaran, leía sus cartas, me emocionaban sus cartas y, y… miraba esos malditos espacios en blanco, sí, unos saltos de línea más amplios de lo habitual, los causantes en mayor medida de mi completa admiración, creando el clima y los momentos dramáticos perfectos, atravesando embriagada las ocho partes que componen esta novela. 

Contemplaba la evolución de sus personajes, los que iban llegando y muchas cosas que no puedo decir por no hacer un spoiler, taaaaan bonito el estilo, las emociones taaaan bien descritas, la marina, la hondonada, el aire que respiran. Un idilio, un acierto, una suerte de felicidad, ya comenzaba a ubicarlo en el estante de mis libros favoritos: haced sitio, qué voy parecía decir Lahiri. 

Y no falló, su prosa siempre fue impecable, el uso de los flashbacks, por dar quejas... densas, unas quince páginas de las cuatrocientas, una medida mínima, un obstáculo salvable, lo advertiría y listo. 

Entonces y solo entonces el ritmo cambió, en el último tramo, viendo la meta y rozando, bueno, eso, rozando. Las distancias ya no eran tan cortas, lo de contar en dos páginas, lo que se dice en tres frases no podía llevar a nada bueno y culminamos. Con unos capítulos que confirmaban mis peores presagios, aquello era… ese tipo de final, el desenlace que me gusta poco, meter purpurina mágica donde había pólvora. 

Un desencanto porque es una bonita, preciosa y maravillosa novela cuyos momentos finales me han desangelado. ¿Qué decir ahora? ¿no recomendarla? ¿cómo no después de lo vivido? ¿y no avisar? Así que decidí arreglarlo con ella. 

Me has partido el corazón Jhumpa Lahiri, así le he dicho en un rostro-portada, como se dicen las cosas. En un acto impulsivo, fruto del enfado y como último recurso, lo he tirado por la ventana, literalmente, una ventana que da a un tejado, a poca distancia del borde, ni un metro.... Tranquilos, no ha habido heridos, el daño ha sido moral. Las páginas permanecen intactas. 

Tras asomar con recelo. Eso no se hace, le dije pero, claro, al final… lo he recogido y negociando estamos, de momento entre mis libros sigue, no diré el estante ¡no me lo pidáis! Aún es demasiado doloroso…

Abrió la puerta y vio que la marea estaba alta. El cielo se veía despejado, el océano en calma. Aparte de las algas que cubrían la orilla como nidos vacíos, no había rastro de la tormenta de la noche anterior. 
Jhumpa Lahiri (La hondonada)

martes, 1 de abril de 2014

Narrativa completa (Dorothy Parker)

Narrativa completa (Dorothy Parker)
Editorial DeBolsillo
640 páginas

Vivir

Hasta el momento, si hablamos de las Escritoras únicas, McCullers y Zürn encabezan mi lista. La primera por su opresiva caza y la segunda, por esa primavera tan devastadora. Ahora bien, con Zürn, obra y vida están empastadas, vuestros comentarios lo dejaban claro en algunas biografías. ¡Cuánto drama y qué de tristezas nos traen estas mujeres! y para qué negarlo, así es...

En el mundo de las elecciones, muchas de estas autoras esquivaron los caminos de la convención, las rutas más prudentes, pisando jardines donde nos las llamaban, tras ideales algo arriesgados o tocando en puertas donde no las querían... también las hubo que simplemente pasaban por ahí, nadie escoge donde nace, por citar un ejemplo, pero sí como vive...

La huida por la puerta trasera, el inconformismo, la marginación, la vida desenfrenada, las experiencias al límite pero sobre todo y mediante la escritura también escogieron: VIVIR. ¿Quién no pervive tras las páginas de un libro? ¿qué escritor no anhela la inmortalidad de las letras plasmadas? ¿y no es vivir eso mismo? Pues bien, con esa capacidad para escoger quiero presentar los relatos de Dorothy Parker. Una vividora (en el mejor sentido de la palabra)

Dorothy Parker intentó quitarse la vida pero al final ganó la supervivencia y en ese tramo hasta sus setenta y tres años fue una escritora incansable, cínica y observadora. Sobre todo esto último. En un salto de mi imaginación, estamos en un tú a tú, con una copa de por medio y ella mira la vida con sus brillantes ojos.   

¿Qué nos ofrece?

Sus relatos nos muestran vidas minúsculas, conflictos domésticos, actividades cotidianas y muchas clases de gente. En apariencia,  no son más que retratos de la clase media, alta americana de su tiempo. Solo en apariencia, porque si rascamos bajo esa superficie es una mujer que nos cuestiona, a todos. 

A las mujeres en sus roles sociales, en las historias que nos inculcan sobre las relaciones, la clase social, lo que se espera... y nos pone ejemplos de matrimonios, de charlas, de ligoteos de fiesta, hasta de la importancia de usar o no, una liga. Y a hombres los trata con igual entereza, quizás más distante pero igualmente reveladora, si nos atenemos a su biografía en el círculos masculinos se sentía cómoda, sin dejar su chispeante carácter fuera de las tertulias, esto mismo lo reflejan sus historias. 

Advertencias 

No encontraremos en sus relatos finales sorpresivos, ni grandes misterios a resolver. Ella nos ofrece un fresco luminoso de anécdotas teñidas de frívolas con un cortejo de sensaciones. Y humor, mucho humor, descarado, irónico, sibilino, ya lo anunciaba, me hizo sonreír en multitud de ocasiones, con su ocurrencia, descaro y desparpajo para decir las cosas ¡y sin obviar los dramas!. Aunque recomiendo leerla a sorbos y más esta edición tan extensa, no dejarse llevar por la monotonía de sus tramas, sino por la aparente ligereza con la que nos habla. 

Recomendaciones

El relato más conocido "Una rubia imponente" nos habla de ella, podría ser un reflejo de parte de sí misma y de esa vida en los hoteles que mencionaba en su biografía. Es de los más extensos y se puede encontrar de forma individual en las librerías. Y menciono algunos de mis preferidos: 

Sobre la lectura: Altas horas de la madrugada; entre sus diálogos ingeniosos: El último té; de sus monólogos: Diálogo a las tres de la mañana y La liga; de las historias más removedoras: El señor Durant; el más tierno: El pequeño Curtis; un imprescindible: Arreglo en blanco y negro. 

Y si os quedan dudas, las apasionadas notas de autor del final del tomo de Narrativa completa no dejan indiferente a nadie.

Concluyendo

Una mujer inteligente, brillante y con una habilidad para escribir innegable, la prosa de Dorothy se dedica a desenmascarar las partes de la realidad que no le gustaban. A darnos su opinión sobre todo tipo de asuntos y cuando habla de las hipocresías, literatura o de las personas que se erigen como grandes intelectuales, tiene un punto de irreverencia, sí, motivo, entre otros, por el que se ganó ser criticada y ninguneada en más de una ocasión.

Pero por encima de todas estas cosas Dorothy Parker se bebió la vida y nos dejó la copa. 
Chin chin querida.

domingo, 30 de marzo de 2014

Resumen febrero/marzo 2014 (segunda parte)

MARZO  o cuando parece que ya estaba todo en su sitio 

Pues no fue del todo que mi apatía se había curado, a principios de mes, de nuevo no tenía muchas ganas de libro, pese a ello continué salpicando mis ratos con dos libros que yo llamo: de taza en mano, tipo desayuno y meriendas. Me ha encantado descubrirlos y por eso los traigo. 



Las mujeres que leen son peligrosas. Stefan Bollman.
Comenté en un cajón desastre el título y después Mariuca me confirmó que lo tenía como uno de sus tesoros. No pude resistir...
Es un libro para recrearse, trata sobre la actividad lectora femenina. Como la mujer comienza a dar sus pasos entre letras desde la Edad Media hasta nuestros días. Aderezado con pinturas de autores conocidos (y algunos desconocidos para mi) así como, alguna foto mítica de mujeres leyendo. Magníficas ilustraciones y numerosas curiosidades he descubierto gracias a este ejemplar. Evidentemente de corte más enciclopédico. 

Las mujeres que escriben también son peligrosas. Stefan Bollman. 
El segundo fue de mano de Mere. Me avisó de que existía y que le encantaba y yo, bueno, sí, eso, que soy una débil.

En esta ocasión se reúne a escritoras influyentes del siglo XII al XXI, unas pinceladas de su biografía y del porqué resultan significativas en la historia de la literatura. Las imágenes que lo componen no son tan fascinantes como en el anterior pero es un libro al que agradeceré muchas reflexiones y al que seguro vuelvo más de una vez en busca de pistas. 
Y ya, casi a mitad de mes retomé las buenas costumbres pero esta vez a golpe de relatos

Narrativa completa. Dorothy Parker. 

Comenté en la biografía de la autora mi pretensión de reseñarla. En general me ha gustado leer este, pieza a pieza. Dorothy Parker ofrece unas historias divertidas pero con trasfondo. Este tipo de lecturas me gustan mucho, no me quiero extender porque ya hablaré más... después de publicidad.





Especulación. Thomas Wolfe.

Si dije que El niño perdido era un libro magnifico, de un estilo fabuloso y un tema casi inmortal, debo añadir que Especulación me ha sentado como un jarro de agua fría. Me ha disgustó bastante y necesito que se me olvide para ir a tocar a la puerta de Wolfe dentro de un tiempo. Qué pena. 

Diablos de polvo. Roger Smith 

Una historia tremenda, vestida de novela negra pero con idea de reflejar una Sudáfrica violenta y cruel. Impecable la forma de narrar de Roger Smith, todo estupendo hasta su última parte. Aunque también debo decir que me perturba lo que cuenta, de esas lecturas tipo baño de realidad, de las que reservo mis dudas respecto a lo que me creo o no, de esta historia.


La vida era eso. Carmen Amoraga.

En este caso, también llegué al libro por una presentación, en la que en principio no pensaba ir pero terminé por dejarme llevar. Había leído previamente El tiempo mientras tanto, una novela muy opresiva sobre una persona en estado de coma y recordaba, sobre todo, haberme sentido muy envuelta en el clima.

Después de escuchar los motivos y las pretensiones de Carmen Amoraga sobre La vida era eso, tuve que llevarme el libro y leerlo. Trata sobre una mujer argentina cuyo esposo fallece, el proceso de duelo y de salir adelante con sus dos hijas. Me gusta mucho la capacidad de Carmen Amoraga para transmitir emociones, aunque tenga algunos apuntes que hacer, es una de esas lecturas de las que sales tocado por lo vivencial de sus personajes.

La luna no está. Nathan Filer.

El golpe reseñístico, el día de puesta a la venta, me dio en toda la frente. Ya le tenía echado el ojo, todo lo relacionado con instituciones de salud mental despierta mi interés. Si además, añadimos, las reseñas leídas de blogueros con los que suelo coincidir, no hubo ni espera.

El argumento es el de un chico de diecinueve años cuyo hermano fallece, en el presente echa la vista atrás sobre ese acontecimiento y todo el entramado familiar. Con un estilo muy sencillo y veraz, me ha parecido que refleja muy bien ciertos aspectos de la psique de su protagonista y del contexto en el que se desenvuelve. Es difícil hablar de este libro sin spoilear. 

Americanah. Chimamanda Ngozi Adichie. 

Reza en un subtítulo Una novela sobre el amor, la raza... y el pelo afro. Fue saber de este título y tenerlo entre mis posesiones. Una historia sobre la emigración y el retorno, entre Nigeria, EEUU y Londres, con una chica como protagonista.

¡Bah! a mi estos temas me encantan, me fascinan y me lo paso bomba. Con lo cual podría hablar horas de esta novela. Me ha parecido muy auténtica, debatible y aunque hay matices respecto a la relación amorosa que me chirrían, la voy a guardar con extremo cariño y recomendar sobre todo a gente que sé, le encantará. Le seguiré la pista a la autora, de todas, todas a ver qué más cuenta. 

Esto fue marzo, excluyendo las reseñas que ya están publicadas. He sido el colmo de la impulsividad para escoger pero en general, puedo decir que ya estoy restablecida del todo :)

Y si habéis llegado hasta aquí, contadme si os llama alguno, lo habéis leído o cuáles os han conquistado ¡Robemos al mes de abril!