lunes, 2 de noviembre de 2015

El jardín de la memoria (Lea Vélez)

        "- Ante un accidente, un cadáver, el instinto, el deseo o como se llame, es mirar. Pero cuando hay otros delante, apartamos la vista para que no nos llamen morbosos. Me pregunto que haría si me encontrara con un cadáver, sin testigos, sin ojos desaprobadores.            
- Yo lo miraría, creo, lo miraría largamente.      
-Si estuviera bien visto escrutar la muerte, la observaríamos fascinados, fascinados y espantados.          
- ¿Y no sería bueno que no nos espantara la muerte?          
- Sería, como dicen los niños, "genial". 
 Asentí. Le cogí la mano. Cada minuto cuenta. Una hora es importante."
El fragmento reproduce un diálogo del libro, un fragmento que se hace dificultad, la de hablar, leer, mirar a la muerte. Un temita que nos devuelve, como yo devolví el libro a la biblioteca la primera vez que lo empecé, prefiriendo buscarlo y dejarlo disponible en el estante cuando tuviera a bien y el tiempo no estuviese presionando. 

Lea Vélez se prepara para cuando la muerte decida a visitar a su marido. Entre tanto  escribe, sobre el proceso, los instantes compartidos, el dotar de orden a la buhardilla, ¿como catarsis?, ?¿como esperanza? ¿como legado para sus hijos? como sea pero escribiendo, a la par que rastreando los pasos de alguien también familiarizado con la muerte, tan real como fue Francesc Boix, fotógrafo de guerra, testigo en Nuérenberg de los horrores nazis; custodio de imágenes que demostrarían al mundo que aquello fue verídico, tan verídico como que tú y yo nos estamos comunicando. 
El hilo que conecta y ayuda a encarar lo que esté por venir hacen al matrimonio abrir cartas que expliquen qué le sucedió al pequeño Collins y que ha seguido pasando a toda la familia política de la autora como en una corriente eléctrica, todo para llegar al principio. 
George Collinson fue diagnosticado de cáncer y Lea Vélez lo cuenta, tres tramas con una pasmosa fuerza. 
        Escribo sesenta secuencias sin la tecla de borrar. Me maravilla esta realidad que parece una película. Quizá me aterra y no soy consciente de que me aterra. El tiempo se nos va. O quizá esto sea el valor. Es posible que el valor simplemente sea la capacidad de comprender la inutilidad del miedo. 
Y como libro ¿qué valorar?

Stephen Collins siendo niño es ingresado en el hospital, las correspondencia que mantuvo se reproduce y no hay pegas, en todo caso preguntas, las debidas respuestas las disemina Vélez a su tiempo. 

Luego está el fotógrafo, cuya trama no es principal ni se desarrolla excesivamente. Pensemos en Boix como el trípode de cámara que nos coloca en la mejor distancia. La autora se siente fascinada por este hombre, por su papel en la historia, pero también próxima e identificada, ambos asisten al espectáculo de la muerte en primera fila y viven para contarlo. 

Por último y en lo personal, la vida de la pareja y el pudor, la vergüenza o qué tono se adopta para contar algo así, que tu pareja se muere. Es tal la entereza que nos muestra que casi no parece real pero por otra parte ¿cómo no mostrar entereza en el papel si quizá sea el medio para no caer derrumbada? ¿cómo no hacerlo si nos están mirando? 

Las tres partes empastan a la perfección, el ritmo es dinámico y todo se traduce en una prosa con mucha energía y convicción, capaz de conmover a las piedras o lanzarlas bien lejos, destensando el ambiente con humor y peculiaridades de familia que ayudan. No es el primero, ni será el último libro que lea con la muerte desde lo autobiográfico, ella está ahí y muchos la enfrentan con la escritura, por tanto, si existen comparaciones en cuanto a como narrar la tragedia de que morimos, de El jardín de la memoria destacaría el tirar hacia adelante con solvencia de tres tramas y el debate posterior que generó.  

Encontramos la muerte en el día día y eludimos pensar en ella, encontramos la muerte en los ratos que la mente se dispersa y la espantamos de la cabeza, cuando yo era niña abría un vacío y lo sabía, que tenía que irme a jugar, que aquel pensamiento recurrente y ladino no podía estar ahí, ni mucho menos comunicarlo. Me gustaría decir que ya no lo hago, pero prefiero obviar que somos finitos y sanseacabó. Y quizá sería más fácil como nos invita este libro a pensar, si hiciéramos parte, si con calma y acomodados la dejáramos pasar. Una mejor cultura de la muerte, para que, en lugar de pillarnos por sorpresa, nos ayudara a digerirla como una consecuencia más de estar vivos.  

"Lo más duro será cuando usted tenga que marcharse. Cuando sea el momentos de irse dígale cuánto le quiere y que va a volver a visitarle. No finja que se marcha sólo un momento; se pondrá más y más triste mientras espera a que usted vuelva. Dígale exactamente cuando piensa volver para que pueda contar con ella y le haga ilusión la espera. 

Una vez que se dice adiós, lo mejor es irse deprisa. La mayoría de los niños se ponen tristes cuando sus padres se van, pero dígaselo a la enfermera. Ella le reconfortará y tenemos comprobado que en seguida se calman."
Lea Vélez (El jardín de la memoria)

29 comentarios:

  1. Sin duda debe ser una historia preciosa, con la que además se ve que has disfrutado ;)
    Besos!

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  2. Parece una historia bonita pero no me termina de convencer, gracias por la reseña.
    Un beso

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  3. Me has puesto los pelos de punta, entre tu reseña y las frases del libro.. Brutal!

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  4. Es un tema peliagudo el de la muerte y e de cómo la enfrentamos. Parece muy intenso este libro. Además te deja pensando. Me gusta.

    Besos!

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  5. Lo tengo en casa, firmado por la autora (además con una anécdota muy divertida de por medio) y tengo muchas ganas de leerlo. Lea ya me avisó de que no tenía nada que ver con "La cirujana de Palma", pero me gusta mucho cómo escribe y la inteligencia que se desprende de cada una de sus frases, la brillantez de sus pensamientos, así que sí, que a ver si me pongo a ello. Bss

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  6. Este lo tenía apuntado ya (menos mal!!! xD), me llamó mucho la atención el título cuando lo vi por primera vez =)

    Besotes

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  7. Lo tengo apuntado desde hace meses. A ver si cae :) Bonita reseña amiga!

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  8. Wowww... lo tengo pendiente. Ariadna ya lo leyó y le gustó mucho. Ya me dijo que lo leyera, que me gustaría, y ahora tu reseña... Debo leerlo ya.
    Besos

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  9. Yo no... no miro, jamás, no me gustan las carreras de motos o coches por los accidentes estrepitosos, ofio cuando dicen en el circo "sin red", sufro más que admiro, se puede hacer lo mismo con la red para que yo lo pueda disfrutar... no puedo.

    Otra cosa es el libro, todo lo que cuentas me gusta y sí, todos tenemos esos pensamientos recurrentes de los que huimos, también yo de pequeño los tenía, nuestra propia finitud y la de los nuestros, un tema que me estuvo dando vueltas a la cabeza hace unos años y que me preocupó más de la cuenta. Es inevitable e ineludible, como dices, morir es parte, la última de la vida y aunque sea un trago amargo, cualquier cosa que lo edulcore es bienvenida, me lo llevo... otra vez. Besos :)

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  10. Un tema que también me preocupo de niña... Y mi hija hace poco ha empezado a ser consciente y a agobiarse. Y ha tocado hablar con ella, para que no se agobie tanto. Me llevo este libro, que como dice Yossi, cualquier cosa que edulcore esta etapa de la vida viene bien.
    Besotes!!

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  11. Adoro la vena creativa que reflejan tus reseñas cuando un libro te ha dicho algo más que palabras.
    Pero no me faltaba más que pensar ahora en la muerte, si viene pues qué le vamos a hacer pero mientras tanto a lo nuestro. Por mi experiencia he llegado a la conclusión de que no sirve de nada prepararse para la despedida, cuando toca da de pleno, y te llevas el golpe con todas las de la ley.
    Y que están poniendo Peter Pan en la TV y necesito pensar en castillos y estrellas.
    Un besito de nieta cobarde.

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  12. Creo que este libro debe de ser tan duro como interesante. Es un tema sobre el que no me gusta demasiado leer aunque me lo llevo apuntado porque me puede la curiosidad.
    Besos

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  13. Aunque me parece muy interesante, creo que no es un buen momento para leerlo, pero no lo descarto para un futuro no muy lejano :) ¡Gracias por la reseña!

    Besos.

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  14. Uy, esta pese a ese estilo más bien ágil que destacas creo que es de las de ir poco a poco, y de las de buscar un poco el momento en mi caso. La muerte a mí manera claro que me llama, pero desde esta perspectiva más doméstica, cotidiana y más autobiográfica la cosa cambia, y yo siempre suelo ir de puntillas, el tema es de los que a veces me pueden dejar "tocadillo". Así que entiendo que esta de las que no hayan entrado en primer vistazo. Y también entiendo que lo de las segundas oportunidades funciona a veces ;)

    Un besote lunelunero

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  15. Este libro me desarmó: no voy en busca de la muerte adrede pero aquí me la encontré, me enfrenté a ella e incluso supe apreciarla, aunque no sea algo que uno normalmente aprecie. Me gustó mucho el estilo de la autora, la manera de entrelazar tres historias distantes en el tiempo y lo lleno de vida que está su libro a pesar de la muerte que se cierne sobre él. En fin, que me gustó mucho y tengo muy buen recuerdo de esta novela, aunque entiendo que su tema de partida no sea el más apetecible para muchos lectores. 1beso!

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  16. TEngo muchas ganas de leerla. Ya me convenció la autora con otra novela.

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  17. Tenía ganas de hacerme con su anterior novela pero esta también me gusta, sobre todo por los temas que trata. La muerte es un tema que siempre da respeto. Genial la reseña.
    Un beso!

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  18. Me lo apunto. No lo conocía pero tiene pintaza!!! Aunque da un poco de miedito... Pedazo de reseña que te has marcado guapa!

    Besos

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  19. No miro, no, salvo que crea que pueda ayudar de alguna forma. Hace tiempo que tengo ganas a este libro de Lea Vélez, más que al anterior (La cirujana de Palma). El tema tiene tela, tendemos a desentendernos de todo lo que nos asusta, con esa teoría de lo que no miro no existe o algo así. No pensamos en ello, ergo no existe. Pero no, no es así. Y hay que prepararse, porque así es como aprenderemos a vivir.

    Un abrazo

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  20. Punto positivo que sepa llevar las tres tramas y conjugarlas.
    Yo también creo que se necesita más cultura de la muerte, por llamarlo de algún modo, aprender a interiorizarla como parte de la vida. Algunos libros nos ayudan en este sentido. Y creo que este es uno de ellos.
    Besos!!

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  21. Aunque no pinta mal, no es el estilo que busco en estos momentos. Gracias por tu reseña.

    Besotes.

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  22. No estoy preparada para leer este libro...
    Besos

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  23. Lo dejo apuntado para más adelante porque ahora no estoy para este libro, un beso

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  24. La muerte nos acompaña siempre, tengo recuerdos de niña en los que pensaba en ella y me dolía. Luego está aún más presente cuando mueren personas cercanas. También me gustaría poder aceptarla como algo natural, pero no es fácil.
    Conozco a Boix, he visto sus fotos en una exposición.

    No conocía el libro y me interesa tu lectura.

    Abrazos!!

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  25. He llegado por casualidad a tu blog y me quedo, me ha gustado mucho la reseña. No conocía la historia y la verdad, tienes razón, necesitamos cambiar nuestra forma de ver la muerte. Me has intrigado muchisimo con este libro y lo incluyo en mis lista de pendientes.

    Besos

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  26. Un tema siempre difícil. Por un lado estamos constantemente viendo noticias donde la muerte es algo cotidiano y continúo y algunos juegos de ordenador se muere y se mata constantemente, pero es como si eso lo que hiciera fuera desconectar aún más de la muerte como el fin natural de la vida, la única certeza con la que nacemos y el hecho de que puede pasar, no en la tele, no en las películas y los juegos, sino en nuestra casa. Y ahí es donde no sabemos tratarla.
    Tomo nota del libro, creo que puede ser interesante.

    Besos

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  27. Uf. Demasiado duro para mí en este momento, Marilú. Lo dejo pasar.
    Un beso.

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  28. Pues eso, que me encantó y que me pareció que hilaba a la perfección partes que a priori no sabía cómo iban a cuadrar. Me parece un libro emotivo y sincero, muy sincero. Un besote.

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